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A Caranta no lo dejaron entrar al hotel de Boca

22 de enero de 2009 - 00:00
TANDIL - El excluido arquero de Boca Mauricio Caranta llegó en la tarde de ayer a la ciudad de Tandil para incorporarse a las actividades, en contra de la determinación del entrenador Carlos Ischia, quien no lo

quiere en el plantel.

Caranta llegó a la ciudad serrana junto a representantes de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) y a un escribano para darle un marco jurídico a su contrato, ya que se venció la licencia que le había otorgado el club.

Al vencerse la licencia y no llegar a un acuerdo para ser

transferido, el jugador optó por presentarse en su lugar de

trabajo, por lo que el club debe darle las medios necesarios para hacerlo, caso contrario podría solicitar la libertad de acción.

Apenas pisó Tandil, el guardameta se dirigió al hotel donde se hospeda el plantel, pero en la puerta el jefe de Seguridad del elenco de la Ribera, Mario Torres, le impidió el ingreso por un expreso pedido de la dirigencia y el entrenador.

La principal traba para la reincorporación es la negativa de Ischia, quien no quiere al arquero cerca del primer equipo.

Por esto, tras una nueva negativa del técnico, la dirigencia

optó porque se incorpore al plantel de la reserva, que mañana retornará a Buenos Aires para continuar la pretemporada en Casa Amarilla.

De todas maneras, Caranta se negó a practicar con los

jugadores de esa divisional, por lo que el conflicto amenaza con prolongarse aún más.

Al guardameta le restan dos años y medio de contrato y por cada año recibe una cifra cercana a los 500 mil dólares algo que no está dispuesto a resignar en una futura transferencia.

Este punto es el que habría hecho caer la negociación con Vélez ayer por la noche, cuando se intentaba un trueque por Marcelo Barovero.

La intransigencia de Ischia, la falta de determinación de la

dirigencia y el dinero que gana Caranta, hacen que esta novela no tenga una solución clara en el futuro cercano.

La situación se volvió negativa para todos los protagonistas del culebrón.

Caranta no puede entrenarse y pierde su valor de mercado, aparte de ritmo futbolístico, mientras la dirigencia no concretó la contratación de un arquero para suplantarlo tras los errores de Javier García.
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