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A Caranta le cerraron las puertas de Boca y ahora comienza la batalla legal

Tras su frustrado intento de entrenarse con el plantel xeneize en esta ciudad, el arquero cordobés regresó a Buenos Aires. Mañana intimará al club para que clarifique su situación laboral en el término de 48 horas. Si la entidad mantiene su posición, pedirá la libertad de acción.
21 de enero de 2009 - 00:00
(Télam) - La novela de verano que tejieron el entrenador de Boca, Carlos Ischia y el arquero Mauricio Caranta, sumó este miércoles un nuevo capítulo cuando el guardavallas se presentó a entrenarse con el plantel xeneize en esta ciudad serrana pero se le negó el acceso al hotel donde se aloja la delegación, con lo que el club puso al futbolista al borde de quedar en libertad de acción.

El arquero, que tiene contrato con Boca por un año y medio más, regresó a Buenos Aires, y mañana intimará a la institución para que clarifique su situación laboral en el término de 48 horas y si el club mantiene su posición pedirá la libertad de acción.

Una alta fuente dirigencial le dijo a Télam que ese es el deseo de Boca, ya que la entidad evitaría pagar 1.500.000 dólares que le resta abonar a Caranta por su contrato.

El arquero llegó a un conflicto con el director técnico Carlos Ischia, el año pasado, cuando se negó a jugar ante Estudiantes de La Plata por el torneo local, tras la goleada por 4 a 1 que le había propinado Godoy Cruz Antonio Tomba.

Después, merced a declaraciones que realizó Caranta quien dijo que no pregunta cuando lo incluyen en el equipo ni tampoco cuando lo excluyen, Ischia se sintió traicionado por estas expresiones por lo que decidió desafectarlo del plantel.

Cuando el equipo retornó de las vacaciones, Caranta siguió siendo excluido del grupo titular, por lo que intimó a Boca para que le pagara una deuda de 300.000 dólares que tenía con el jugador. El club cumplió con esa deuda, pero Caranta siguió desafectado y este miércoles sumó un nuevo capítulo a la novela cuando se presentó aquí acompañado por el asesor letrado de Futbolistas Argentinos Agremiados, Juan Carlos Suñé, y el escribano de la ciudad de Tandil, Juan Carlos García.

Caranta y su grupo detuvieron el vehículo y sólo pudieron acceder a las cercanías del establecimiento, ubicado en un cerro, y a casi 200 metros de la puerta principal, en uno de los accesos sobre la ruta 226- camino a Mar del Plata- el jefe de Seguridad de Boca, Mario Torres, les comunicó la decisión que habían adoptado los dirigentes xeneizes.

Bajo un sol implacable, los periodistas apostados en el lugar, vieron como Torres y Suñé mantuvieron un diálogo corto, tras lo cual el abogado del gremio de los futbolistas le dijo a Télam que el jefe de Seguridad, por orden de la dirigencia negaba el acceso al hotel y ofrecía que el arquero se entrenara con el plantel de reserva, a las órdenes de Abel Alves.

Esto fue rechazado de plano por nosotros, que además levantamos un acta y decidimos retornar a Buenos Aires, dijo Suñé quien informó que mañana Caranta intimará a Boca, mediante una carta documento, a que se clarifique su situación laboral y le dará un plazo de dos días para definir el tema.

Queremos que el club responda donde se va a poder entrenar el jugador, que tiene que hacerlo con el plantel profesional, a las órdenes de Carlos Ischia y si no es así, se considerará injuriado y rescindido su contrato, enfatizó a la vera de la ruta, bajo un sol abrasador y ante la presencia de un guardia del hotel Elegance.
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