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Calurosa recepción

18 de enero de 2009 - 00:00
Combatir el calor de una tarde insoportable y saludar la llegada de los argentinos, en especial de Marcos Patronelli, fue la prioridad de los miles de simpatizantes y curiosos que se acercaron hasta la Rural.

Allí, y desde temprano, una multitud se autoconvocó en las inmediaciones del parque cerrado para darle la bienvenida a todos los pilotos. Cada vehículo que aparecía, en pleno barrio de Palermo, era recibido con aplausos y los pilotos también respondían con la misma amabilidad.

Algunos, con visibles signos de cansancio, apenas dejaban sus autos o motos, buscaban algún taxi para irse al hotel y descansar a la espera de la premiación.

Varios competidores saltaron los cercos de seguridad para reencontrarse con sus familiares y, con muy buen ánimo, firmaron autógrafos y se prestaron para fotografías.

Algunos corredores revolearon varias pertenencias al público durante el breve recorrido por el predio de Palermo.

Sin embargo, la ovación más grande se la llevó el bonaerense Marcos Patronelli, quien alcanzó el segundo puesto en la general de cuatriciclos, luego de haber ganado tres etapas del Dakar.

Además, se convirtió en el primer argentino en subirse al podio de esta competencia.

También tuvo una calurosa recepción el motociclista marplatense Andrés Junco, quien terminó en el puesto 53 de la general pese a que está en pleno tratamiento por una leucemia.

Su padre lo esperó en Carcarañá, donde terminó la última etapa, y su madre hizo lo propio en la Rural, ambos orgullosos por el logro de su hijo.
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