Yo, siendo una niña, con tantas ilusiones te conocí en aquel torneo Evita de 2006, un poco avergonzada y con muchos miedos para asumir mi responsabilidad de ´competir´, y me hablaste y me diste comprensión y afecto. Desde ese día tuve valor y esperanza para ser una persona como todos, poder competir y darme valor para seguir.
Te estoy muy agradecida y a todos mis profes, ya que pude ganar y demostrarme que aunque no sea una niña normal puedo hacer lo que todo niño hace, sin tener miedo a fracasar.
Hoy no estás Germán, tragué mucha agua, me caí al correr, pero aun así estás en mi corazón, con ´dale Mica´, ´dale, podés llegar´; eras mi incentivo en cada competición y yo te quería demostrar que era la mejor. Así pasó el tiempo y hoy pude ganar.
No puedo abrazarte y darte las gracias como tú hubieras merecido. Hoy una niña muy especial nadó, corrió y jugó básquetbol. Te veo en tus hijas y aunque no estés te veo a vos y te quiero, te extraño y siempre te recordaré como el ´Profe´ que me dio y me alentó a ser una niña muy especial. Mis medallas son para vos.