sábado 25 de abril de 2026

“A puerta cerrada”

Esta noche a partir de las 22 en el Teatro del Sur, se pondrá en escena A puerta cerrada de Jean Paul Sastre. La obra es apta para mayores de 16 años y estará representada por el grupo SEM que está integrado por Ezequiel Díaz, Silvana Martínez, Lucas Salas y Moisés Seleme.

En esta ocasión colabora con el equipo de trabajo Betiana Noguera, Cristian Romero, Pablo Lima, el grupo Egocentric Us, Miguel Soto y Enzo Ceballos.

SEM nació el 13 de febrero de este año con el propósito de representar la obra A puerta cerrada de Jean Paul Sastre. La iniciativa surgió después de que un grupo de amigos que habían incursionado en alguna oportunidad en la actuación decidieron afianzar el vínculo por lo que acordaron juntarse de vez en cuando y trabajar juntos. Así es que preparan la obra y la estrenaron en noviembre pasado en el II Foro Regional de Teatro Danza. Ante la buena recepción del público acordaron despedir el 2008 con la cuarta función del año.

Según lo manifestado por los integrantes, actualmente SEM no tiene director, por lo que todo surge del consenso y en este momento están trabajando en un par de proyectos, como SEMBallet, un grupo de danzas para todo aquel que le interesa bailar, que funciona en el Complejo Cultural Urbano Girardi, a cargo de Ezequiel Díaz.

SEM tiene abiertas sus puertas para quien quiera sumarse a esta familia que incursiona en las artes de alguna u otra forma, para lo que pueden ingresar en www.semteatro.blogspot.com donde podrán recabar datos.

La obra A puerta cerrada trata de tres personas condenadas al infierno por la eternidad, encuentran como castigo las relaciones que se establecen entre ellos, básicamente el deseo por la mirada de aceptación del otro. Tres personas egoístas y manipuladoras comparten la muerte por la eternidad, los vicios, deseos y remordimientos congelados para siempre.

A puerta cerrada explota el concepto de la influencia de las miradas ajenas en la psique personal. Se parte de la idea de que la mirada del otro es aquello que desnuda, muestra al otro la realidad del ser. Y a partir de ésta, el individuo es juzgado, condenado. Los protagonistas son sus propios verdugos. Tienen la mirada fija y constante en sus compañeros; solidifican, eternizan la existencia. En el infierno no existe el tiempo, es el eterno presente, sin cambios, angustiante y sofocante. No poder pestañear, no poder dormir, es la vida sin corte, es el ser siempre y constantemente juzgado por la mirada del otro. La mirada del otro es el infierno. La solución sería encerrarse en sí mismo, huyendo de la mirada del otro. Pero no los salva.
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