Ése es el objetivo que persigue la Asociación Catamarqueña de Patín (ACAP), que recientemente logró que el destacado patinador Daniel Martinazzo llegara a nuestra provincia para el dictado de una clínica de Hockey sobre patines.
Sembrar en tierras áridas resulta una utopía, pero la fe hace milagros, y nuestro trabajo es un acto de fe. Sabemos que germinará la semilla y habremos abierto camino, entre todos los que apostamos con nivelar para arriba.
Sostiene como lema y acciones en consecuencia, la Asociación Catamarqueña de Patín (ACAP), entidad que procura desarrollar mediante el deporte valores y conductas que la educación -actual- ya no puede. Y la vida vertiginosa a que nos lleva la tecnología, la economía, el consumismo, requiere de otras propuestas para la actividad humana. En el deporte hay que buscar nuevas opciones, no convencionales, que den respuesta a los tiempos actuales. Y que impacten positivamente en la cultura.
Bajo esos ideales, la coordinadora de la entidad, Mary Zalazar, propulsó la llegada del patinador internacional Daniel Martinazzo, que estuvo en Catamarca y muy pocos conocen que la Federación Internacional de Hockey sobre Patines lo declaró Mejor Jugador del siglo, estuvo ternado para el Premio Príncipe de Asturias por su trayectoria deportiva y dirigencial, multipremiado en Europa, declarado Ciudadano Ilustre de San Juan, hoy hace una tarea de apoyo a la difusión del Hockey sobre ruedas sin percibir honorario alguno, y en el más austero anonimato.
Desde la entidad lo denominaron para graficar su importancia El Maradona del Hockey sobre patines, quien estuvo en Catamarca, pero no es producto mediático, no es protagonista de escándalos, ni de hechos truculentos. Sin embargo es para nosotros, los integrantes de la ACAP, una mano de Dios auténtica, de real valía, con todas las letras. Y por ello estamos convencidos de lograr los objetivos, remataron con la humildad que distingue a esta entidad que no detiene su crecimiento.