domingo 12 de abril de 2026

La actuación de Lunati desató la polémica y genera suspicacias

La actuación de Pablo Lunati durante el partido que Boca le ganó a Racing 2 a 1 en la Bombonera desató la polémica y genera suspicacias en torno al desempeño delos jueces al momento de dirigir al equipo de la Ribera en esta instancia definitoria del torneo Apertura.

(NA) -- Son varias las voces que se alzaron en las últimas horas en torno al desempeño de los árbitros quienes con su actuación resultaron determinantes para el resultado.

El trabajo de Carlos Maglio en el partido que Boca le ganó a San Martín de Tucumán en la fecha 16 y el que realizó Lunati ayer en la Bombonera quedaron en medio de los cuestionamientos.

En Tucumán, Maglio le concedió erróneamente un penal a Boca que Riquelme no pudo transformar en gol por el buen accionar del arquero Gutiérrez y no sancionó una clara falta de Battaglia sobre Ibáñez en el área en momentos que Boca ganaba 2 a 1 en los tramos finales del encuentro.

Ayer en la Bombonera la actuación de Lunati desató el enojo de los hinchas de la Academia y de su entrenador Juan Manuel Llop por considerar que directamente su trabajo influyó en el resultadodel encuentro.

Lunati, a quien la AFA podría no renovarle el contrato a fin de año, cometió ayer un compendió de errores que arrancaron a los 10 minutos con una infracción de Dátolo a Moralez que merecía por lo menos una amonestación.

Continúo a los 39 del primer tiempo con la enorme actuación de Luciano Figueroa quien cayó aparatosamente en el área al saltar sobre el cuerpo el arquero Migliore y que el árbitro interpretó como penal, que Riquelme transformó en gol.

Como atenuante se puede decir que la jugada fue muy rápida y que en medio de la vorágine del partido el árbitro fue víctima del engaño tan común en el fútbol nuestro de cada día.

Pero si la equivocación arbitral se suma a los errores del domingo anterior, entonces el hincha tiene motivos para desconfiar.

Los errores continuaron en el complemento y con Racing abajo en el marcador -lo que potencia aún más su falta de justicia-:Cáceres cruzó a Luguercio dentro del área y luego lo piso pero para Lunati la falta no existió a pesar del reclamo de los

jugadores de la Academia.

A esta altura no son pocos lo que aseguran que los árbitros no miden a Boca con la misma vara que al resto de sus rivales.

Y no solo a Boca, sino a otros grandes cuando se prenden en peleas importantes.

Para colmo de males algunos protagonistas con cartel en el fútbol argentino avivan la polémica al dejar traslucir intereses espurios en las designaciones.

En ese marco, Maxi Moralez aseguró que Lunati no estaba a la altura de las circunstancias para dirigir el clásico y que su designación daba para dudar.

El pequeño volante académico hace referencia a las patadas con las que lo trató Battaglia -entre otros- y no recibió tarjeta amarilla.

Una observación que desde hace un par de fechas vienen marcando los hinchas: Vargas, Gaitán, Riquelme y Battaglia tienen ya acumuladas cuatro amarillas, pero curiosamente esquivan la quinta que los obligaría a parar un partido, y motivos no han faltado para recibirlas.

Riquelme es un caso patrón para estas aseveraciones: ayer fue a gritarle un gol a un plateista y no hubo tarjeta para su actitud.

Es cierto, si el árbitro hubiera aplicado el reglamento, el ídolo de Boca no jugaba el domingo próximo.

En medio de este ida y vuelta, el entrenador de Boca Carlos Ischia se sintió tocado y salió al cruce de las versiones que aseguran que su equipo recibe favores por parte de los jueces.

Ellos tienen errores para un lado y para el otro, dijo hoy por radio la Red a modo de defenderse, a la vez que recordó que en el partido con Tigre su equipo fue perjudicado.

En medio de esta situación cabe esperar la intervención de laAFA para repartir premios y castigos para acallar los rumores que por estas horas circulan en torno a la definición del torneo.

El ex árbitro y director de Formación Arbitral se pronunció favor de retomar la política de premios y castigos con los árbitros ya que el actual sistema no dio buenos resultados.

Indudablemente no estoy satisfecho con este tipo de cuestiones. Creo que es la hora de aplicar otro sistema, dijo hoy en declaraciones a la agencia Noticias Argentinas.

Elizondo aseguró que no hay mala intención en el árbitro sino que los errores traslucen el nivel del arbitraje.

Los mismos van a continuar mientras los réferis sigan siendo conducidos por dirigentes tal cual viene ocurriendo en los últimos 18 años, acotó.

Quizás el error surja desde el mismo seno de la AFA en sostener la dedocracia al momento de designar un árbitro para determinado partido resguardando --mucha veces-- los intereses de los dirigentes.
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