Simeone renunció y dejó con bronca a la dirigencia de River
Diego Simeone decidió ayer renunciar como técnico de River, pero esa determinación causó una mezcla de sorpresa y enojo en los principales dirigentes de River, que ya preparaban la renovación de su contrato y la elaboración del proyecto futbolístico para el próximo año.
Tras la eliminación con Chivas de Guadalajara, Simeone charló con el presidente del club, José María Aguilar, y con otros directivos de peso por espacio de tres horas y estaba todo definido para seguir en la entidad.
Incluso Aguilar insistió en renovarle el contrato antes del partido con Huracán, para evitar sentirse condicionado por el resultado ante el Globo.
Sin embargo, el DT de River estuvo meditando durante la madrugada junto a su principal colaborador Nelson Vivas y por la mañana se retiró antes del entrenamiento que el plantel realizaba en el complejo del club Atlas para hablar con el titular de la
entidad de Núñez, José María Aguilar.
Simeone tomó un taxi y se fue antes que los jugadores a la práctica. Al enterarse que el mandatario riverplatense se volvía a Buenos Aires en unas dos horas, le comunicó a Rodolfo Cuiña, integrante del Departamento de Fútbol, que quería hablar urgente con Aguilar.
Desde el predio del club Atlas, donde entrenaba el plantel, partió raudamente junto a Vivas y Cuiña y cerca de las 11 de México llegó a la habitación del titular millonario, que estaba acompañado por el dirigente Mario Israel.
Allí le comunicó que renunciaba y que el domingo dirigía su último partido, algo que dejó helado al mandatario de la entidad, quien ya preparaba la renovación del contrato.
Vivas, el presidente del club, Cuiña e Israel se enteraron primero de la noticia, mientras que los jugadores fueron los últimos que conocieron la renuncia del entrenador, ya que Simeone se los comentó durante el almuerzo (la tarde de Argentina).
De todas maneras, esta determinación enojó mucho a los directivos, ya que entendían que lo habían respaldado en el peor momento y esa no era la forma de irse de la institución.
Ante esta situación, tampoco es muy descabellado pensar que el domingo Aguilar hable con Simeone antes del partido con Huracán y le diga que no dirija el cotejo.
Si se concreta esa posibilidad, el que se sentaría en el banco como entrenador sería Gabriel Rodríguez, coordinador de las Inferiores en River.
Los dirigentes remarcaron que la decisión fue sorpresiva, porque hasta la noche anterior no vieron al técnico con ánimo de querer renunciar, incluso durante el desayuno se había instalado entre los directivos y la prensa que cubría la actividad del equipo en tierras aztecas que el Cholo seguía.
Ahora, con la salida de Simeone consumada, la Comisión Directiva de River deberá ponerse a trabajar para diagramar el futuro inmediato y así designar al sucesor en los próximos días.