Hernán Barcos, en dos oportunidades, y Hugo Barrientos,
marcaron los goles del Globito en el primer tiempo; pero Matías Abelairas, de tiro libre, y Radamel Falcao, de penal, y Eduardo Tuzzio revirtieron la historia en la segunda etapa.
El partido se jugó en un estadio Monumental, con muy poco
público de River, pero que se hizo sentir a la hora de insultar a
los jugadores.
En el primer tiempo, pese a los gritos de la gente, River no
pareció nervioso, aunque sin ganas, como abatido, sin importarle
demasiado como salir de este terrible momento, uno de los peores de su historia.
Desde las tribunas tampoco se ayuda para salir de este
momento, porque todo eran insultos, menos para Simeone, quien fue ovacionado antes, durante y después del partido.
En el incendio que es este River, el nuevo Huracán le tiró más
nafta al juego y a los cinco minutos ya le ganaba 1 a 0, gracias
al oportunismo de Barcos, quien aprovechó un rebote que dejó
Marcelo Ojeda, quien no pudo retener un remate de Javier Pastore, la figura de la cancha y el primer gran acierto de Cappa.
El segundo gol se veía venir y llegó: se equivocó Eduardo
Tuzzio, como a lo largo de todo el semestre, perdiendo la pelota
con Barcos, quien esta vez vio a Ojeda adelantado y clavó la
pelota por sobre el cuerpo del arquero para aumentar la diferencia.
El Monumental era un hervidero y más cuando Barrientos, de
cabeza, marcó el tercero para el segundo tiempo Simeone mandó a la cancha al más insultado por los hinchas, el volante Oscar Ahumada, quien reemplazó a otro de los que jugó mal en el primer tiempo, Gustavo Cabral.
Cuando Huracán seguía más cerca del cuarto que River del
descuento llegó el primer gol del equipo de Simeone, marcado por Abelairas de tiro libre.
De tanto ir, de tanto chocar, llegó al segundo descuento millonario, gracias al penal que marcó en forma correcta Javier Collado, por una falta de Gastón Esmerado a Mauro Rosales, que el colombiano Falcao se encargó de cambiar por gol.
Desde ese momento todo fue de River, porque el Globo perdió
la compostura. Y cuando más lo merecía River llegó al empate, con un cabezazo de Tuzzio, provocando que todo el Monumental por primera vez se pusiera a alentar por el equipo.
Con el ánimo de haber llegado al empate los jugadores de River
se fueron con todo a buscar la victoria, para dedicársela a
Simeone, pero no pudieron y al final, por la forma en que se dio