jueves 22 de octubre de 2026

El Manchao, montaña escuela

Por diferentes rutas, dos expediciones se encontraron en la antecumbre de esta mole de piedra de un poco más de 4.500 metros de altura y que se divisa desde la misma ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.



Desde la cumbre del Candado, en el Aconquija, el año pasado David Lucero, presidente de la Agrupación de Montaña Calchaquí (AMC), me señaló hacia el sur la Sierra de Ambato y me dijo: “Aquella cumbre que sobresale es el Manchao, y a su izquierda está San Fernando del Valle de Catamarca. Estás invitado al próximo ascenso”. Esta montaña funciona como escuela y lugar de aclimatación de los andinistas catamarqueños, que parten desde la capital por la ruta 4 hasta El Rodeo, a 36 kms., y desde ahí por varias opciones –con dos campamentos– a la cumbre del Manchao, a 4.550 m.

A la par de su invitación, que me llegó este año, recibí otra de Aldo Vergara, andinista de Saujil (Pomán), para encarar la misma montaña, pero por el lado oeste, con el propósito de encontrarnos ambas expediciones en la zona de cumbre.

La expedición catamarqueña partiría el 5 de abril desde la iglesia vieja de El Rodeo, pasando por el puesto de los Narváez, el Señuelo, la Confitería y tras una extensa empinada en medio de pastizales hasta Las Tinajas, donde harían el primer campamento. Y desde allí saldrían muy temprano, almorzarían en Campo Grande prosiguiendo luego hasta llegar a Las Minas, donde harían su segundo campamento. Y a las 6 de la mañana del 7 de abril, encararían ya sin carga el Manchao para coronarlo tras unas cinco horas de ascenso.

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Nosotros llegamos a Saujil el 4 de abril al atardecer. Allí nos esperaba Aldo, quien nos hospedó en su casa. Saujil es un bello oasis, una de las agrestes villas tachonadas con nogales y con agradable microclima, que se levantan a la vera o al final de unos de los ríos que descienden desde las estribaciones occidentales de la sierra de Ambato. Con una población de casi 5.000 almas es una comunidad con deseos de crecimiento.

Nuestra ruta era un ascenso pronunciado, por lo que habíamos decidido compartir alimentos y una sola carpa para distribuir mejor el peso del equipo. Una vez terminados los preparativos y ya pasado el mediodía, partimos en la camioneta rumbo a Rincón. Esta villa es un bosque de nogales donde pareciera que han metido adentro de él casas y calles.

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El encuentro



A las 9 del sábado y bien desayunados, abandonamos nuestra carpa con la referencia de la gran piedra que la protegía. En primera instancia debíamos alcanzar la cumbre del Cerro Blanco, de 4.100 m, y luego casi en una caminata sobre esa altura transitar más de 3 km hacia el sector de cumbre del Ambato donde se encuentra el Manchao.

A las 10.30 estábamos en la cumbre del Blanco, tratando ahora de ubicar a los calchaquíes que habían partido desde el otro lado de la sierra.

A partir de ahí, acompañados de un excelente día, continuamos una más cómoda marcha. Poco antes de alcanzar la precumbre, tuvimos la grata sorpresa de encontrar a Ricardo Córdoba, junto con Alejandro (Fernández), Aldo René (Córdoba), y varios jóvenes montañistas, que descendían de la cumbre que ahora nos tocaría a nosotros coronar.

Una hora después, casi a las 13 estábamos en el sector de antecumbre donde hay dos pequeñas imágenes de la Virgen y una vitrina de vidrio que se encontraba vacía y seguramente contendría una imagen de la virgen de mayor tamaño. Para acceder al punto culminante de la cumbre, hay que cruzar y sortear una cornisa cumbrera formada por filos de piedra que a su final forman la cumbre del Manchao. Allí (S 28º 15.358’ y W 66º 02.187’, a 4.561 m) hay dos grandes cruces. Lo hicimos con cuidado y en pocos minutos más estábamos abrazándonos y sacando fotografías al lado de la principal cruz. El momento era especial porque no había viento y el sol brillaba. La vista era pródiga desde el balcón de Catamarca. Un cielo despejado nos permitía observar hacia el norte la silueta del Candado, en el Aconquija, a 103 kms. de distancia y también zonas del sur tucumano.

Al oeste muchas siluetas de la cordillera central, a unos 280 kms., algunas conocidas.

También el salar de Pipanaco y los emprendimientos olivareros que durante kilómetros bordeamos en nuestro viaje a Saujil, las verdes manchas de Pomán, Recreo y Saujil a 20 kms. Al este a 35 ks. la mancha del casco de la capital de Catamarca. Y al sur la sierra de Famatina, con los picos de sus principales cumbres nevadas. Pero había que volver…



Ficha de ascenso



Cumbre alcanzada: Manchao, principal altura de las cumbres de Ambato, tras superar la cumbre del Cerro Blanco.

Fecha: 7 de abril de 2007.

Posición: S 28°15.358 y W 66°02.187.

Altura por GPS: 4.561 m.

Ruta: Vertiente Occidental.

Integrantes de la expedición: Elsa Abrego, Jaime Suárez y Aldo Vergara.

Época de ascenso: prácticamente todo el año, con los cuidados de cada estación, y considerando mayor y mejor abrigo en invierno.



Dificultad y accesos



Acceso: usualmente se accede desde Rodeo o Las Juntas (vertiente Este). Otra opción de acceso es desde Saujil (se llega por la ruta 46), y luego en vehículo hasta Rincón, donde comienza el ascenso (vertiente Oeste).

Dificultad: de media montaña. No difícil, aunque su pared occidental es más escarpada y se encuentran dos pasos que hay que superar con sumo cuidado. Experiencia previa en montaña.

Trayecto y desnivel: ascenso de aproximadamente 14,5 km, a pesar de que en línea recta hay sólo 9,5 km desde donde queda el vehículo. Con dos campamentos se debe superar un desnivel de más de 2.880 metros desde el pueblo de Rincón a la cumbre.



El lugar



La Sierra de Ambato se extiende en sentido norte-sur por unos 120 kms. Separa la capital de Catamarca, que se encuentra al oriente, de las ciudades y pueblos que une la ruta 46, como Andalgalá, Saujil y Pomán, que se encuentran al occidente de esta sierra.

Es paradójico que la distancia en línea recta –separadas por esta sierra– desde Saujil a la capital sea de sólo unos 52 kms. y que para comunicarse deban transitarse rutas que van por el norte o por el sur de este cordón, ampliando significativamente en más de tres o cuatro veces esa distancia según el recorrido que se elija.

Al igual que en otras sierras que cortan a Catamarca de norte a sur, su sector occidental es más seco y escarpado que el oriental.



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