Todos los años arman su puesto, en la denominada, Curva de la Virgen, en la localidad de Santa Cruz. Saúl y su familia vienen desde Tinogasta para asistir a los peregrinos. Un gesto que nació por su madre, Antonia quien ya no está físicamente presente pero los impulsa a continuar con esta tradición. Les ofrecen todos los servicios gratuitos, agua, hielo, ensalada de frutas y un menú de tres comidas disponibles las 24 hs del día.



