Afectado por la escasez de clientela en los bares de la ciudad, el propietario del Bar Richmond, Alejandro Luna, asegura que podría cerrar sus puertas. "El sector gastronómico necesita ayuda, la gente tiene miedo y sale, en Catamarca podemos afrontar esta situación de otra manera. Las restricciones están afectando a los comercios" aseguró.