Soy obsesivo y no puedo cambiar

domingo, 10 de octubre de 2021 · 01:07

Hoy mucha gente vive con obsesiones. ¿Cuáles son las características de los pensamientos de alguien con una personalidad obsesiva? Veamos…

 

a- Busca tener sus emociones bajo control

Todo siempre debe tener una explicación. Racionaliza todo y piensa cada acción que lleva a cabo, porque sus emociones lo llevan a sentir que podría perder el control.

 

b- Se enfoca en los detalles

Es esclavo del perfeccionismo, pues mira el árbol y se olvida del bosque. Cada pequeño detalle consume toda su energía, lo cual a menudo le genera roces con los demás.

 

c- Se siente responsable de la vida de otros

Muestra una exigencia exagerada sobre su propia conducta y la de quienes lo rodean, lo cual lo obliga a llevar una carga muy pesada. Es por ello que no puede disfrutar nada.

 

d- Cree que si no es siempre eficiente (perfecto), fracasará

La persona obsesiva se exige todo el tiempo. Siempre quiere sacarse un 10; pero, cuando lo alcanzó, buscará el 11. Vive con insatisfacción porque piensa en términos de todo o nada: “Lo hago perfecto o no lo hago”.

 

e- Pretende que la gente hago todo a su modo

Se exige a sí mismo y a los demás. Por eso, nunca hay espontaneidad ni creatividad en su vida. Todo tiene que ser planificado y ordenado; entonces, cualquier acción que quede afuera lo pone muy ansioso. Lo importante para él no es alcanzar la meta, sino que el trayecto a recorrer se cumpla al pie de la letra.

 

f- No acepta el error

No soporta equivocarse por esto que mencionamos de pensar en términos de todo o nada. Un error significa el fin del mundo. Es por ello que no puede aprender de sus errores ni corregirlos y seguir adelante. A menudo, se autocastiga cuando algo le sale mal.

 

¿Cómo podemos hacer frente a las ideas obsesivas que aparecen en nuestra mente?

En primer lugar, hay que observarlas sin intentar luchar contra ellas. Cuanto más se lucha contra un pensamiento obsesivo, más fuerza gana. Lo ideal es solo observarlo como si fuera un cuadro; así como apareció, pronto seguirá su curso y desaparecerá.

Es importante tener en claro que ni vos ni yo somos nuestros pensamientos. Todos poseemos la habilidad de observar el contenido de nuestra mente, lo cual nos permite alejarnos de las obsesiones y relajarnos. Ninguna idea, sea obsesiva o no, tiene control sobre nosotros. Es uno quien las administra y utiliza a voluntad.

Y segundo, hay que pensar en el bosque para olvidarnos del árbol. Los detalles nos hacen perder de vista el cuadro completo. Resulta útil preguntarse cuál es el objetivo a la hora de disminuir la ansiedad y disfrutar el momento, sin caer en la obsesión que tanto daño nos hace.

Procuremos desarrollar una mentalidad flexible, capaz de distinguir todas las posibilidades sin centrarse en el “todo o nada”. No todo es blanco o negro en la vida y, hoy más que nunca, necesitamos relajarnos y tomarnos las cosas con tranquilidad. ¡Pues largo camino nos resta y tenemos que caminarlo en plenitud!

 

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