Cambio de hábitos

Nuevas costumbres catamarqueñas

La pandemia de coronavirus COVID-19 generó una serie de cambios en todos los órdenes de la vida, desde las medidas de higiene, pasando por el modo de realizar las compras y de escolarizar.
domingo, 6 de septiembre de 2020 · 01:02

A casi seis meses del inicio de la cuarentena para prevenir la pandemia de coronavirus COVID-19, casi todas las costumbres de los catamarqueños se vieron modificadas y algunos hábitos podrían pasar a quedarse. “El alcohol en gel vino para quedarse”, coincidieron muchas personas. “Ahora, más que nunca somos esclavos de la limpieza y de la lavandina”, aseguró una mujer. El lavado de manos, un hábito tan básico como olvidado, ahora está más vigente que nunca. 

Tales cambios se observan en distintos ámbitos de la vida cotidiana. Muchos comercios, sobre todo en los barrios, comenzaron a utilizar otros modos de pago, además del pago con dinero en efectivo. El pago con tarjetas de crédito y débito comenzó a realizarse. “Es una manera de manipular menos dinero, papel y monedas. Ahora, cuando termino de hacer una transacción, sí o sí tengo que desinfectarme con alcohol en cada. Así, cada vez que recibo plata”, contó Ramón, un comerciante.

Rodrigo Vera es propietario de “Despensa Tizi”, en el barrio Policial. “Esta pandemia me dio más trabajo pero también me sumo cansancio corporal y mental ya que nosotros no cerramos nunca. Cuando estuvimos en Fase 1 era muy complicado, ya que el horario de cierre era hasta las 20. Implementamos trabajar en horario corrido y la comunicación por mensajes de Whatsapp, recordando el horario, comentando a cada cliente que el cierre es a las 20 y que ellos tomen las medidas necesarias para abastecerse hasta antes de ese horario establecido por el Gobierno”, contó.

Con relación al uso del barbijo y el distanciamiento sociales, indicó que esta práctica se cumple, a través de las diferentes publicidades que hay en los medios de comunicación y las normas que se impuso por parte del COE. En el local, desde marzo se permite el ingreso de hasta dos personas, con la debida distancia. El ingreso “sí o sí” debe ser con barbijo y “en caso de que no tenga se lo atiende desde la puerta. Cuando pasaron los primeros casos, recién se tomó conciencia de la gravedad de todo esto y después de eso se vio un cambio. El cliente ya ingresaba con barbijo o cubre boca. Los niños son los que más consciencia tienen sobre los cuidados. Tenemos el punto de higiene en la entrada al local y ellos siempre se ponen alcohol en gel en las manos”, destacó.

En tanto que en el microcentro capitalino, los nuevos horarios de atención también generaron cambios. Lo más destacable es que se rompió la tradicional siesta catamarqueña. “Ahora hay más actividad en la siesta. Antes, a las tres de la tarde, no había un alma en la calle. Era imposible que alguien estuviera a esa hora en el centro, menos en invierno”, comentó una comerciante. Para algunos comerciantes, el cambio de horario, en cierta medida, para la época de frío, es positivo. “Estaría bueno tener un horario comercial de invierno y otro de verano porque a las tres de la tarde en octubre -sin ir más lejos-, no va a salir nadie a la calle”, advirtió Carlos, también comerciante. 

Para los bares, la actividad principal mañana es a la mañana “porque hay actividad en los bancos”, destacó una camarera de la calle Sarmiento. “A la tarde, suelen venir algunas personas que vienen a merendar. Tuvimos que reducir la capacidad del local al 50 % para poder cumplir con el distanciamiento social”, advirtió. Además, los mozos deben estar atentos a que al salir, los clientes lleven puesto el barbijo. 

La casa-aula

Argentino Orquera es profesor de Música y para sus alumnos es el “Profe Argentino”. Consultado por Revista Express, comentó que cuando la cuarentena nos obligó a refugiarnos en casa, “medida acertada a mi criterio ya que no hay soluciones médicas, los docentes debimos repensar la manera más eficaz para lograr la continuidad pedagógica. Fue entonces cuando quedaron al descubierto falencias subyacentes a la formación presencial en los diferentes Niveles Educativos”.

Para el “Profe”, la formación virtual no es algo nuevo pero en general es un método cercano a las capacitaciones y perfeccionamientos, abundante en las Licenciaturas o Postgrados que brindan las universidades. “Esto desnudó carencias pero también oportunidades para reinventar la Educación Formal.

En primer lugar, se presenta el problema de la conectividad, pues no todas las familias tienen acceso a internet y quedaron al margen de esta enseñanza. Es decir que, como nunca antes, internet está siendo un factor de desigualdad importante. Otras familiar debieron realizar un esfuerzo económico para que sus integrantes no queden afuera de esta nueva comunicación pedagógica. El comedor o la habitación pasaron a ser el aula física tanto para docentes y alumnos”, advirtió.

Ante esta situación, surge aquí el problema del analfabetismo digital, instalado en la sociedad. Todavía no todos pueden interpretar el uso de App y recursos de comunicación para que sea eficaz la enseñanza, involucrando incluso en este sector a algunos Docentes. “La falta de dispositivos tecnológicos tanto entre docentes y alumnos es un factor determinante para esta nueva educación. Hay familias con varios alumnos en su seno y solo tienen un dispositivo. Las consignas deben ser claras y alejadas de la ambigüedad para que el alumno pueda ser receptor de lo que el formador pretende, y muchas veces no se logra. Si bien el Estado trata de acompañar este proceso, no logra ser efectivo totalmente y la responsabilidad recae en una simbiosis nueva y que da esperanzas, me refiero a la nueva relación entre docentes-familias. Los protagonistas de esta cruzada patriótica que nos toca vivir está compuesta por estos dos factores”, sostuvo.

En este contexto, el “Profe” resaltó que se ha olvidado al docente como integrante social, que si bien tiene una función primordial también sufre la incertidumbre, la angustia, la impotencia de la época, y el agotamiento mental como todos. “Los docentes son también padres, madres e hijos. Esto no termina aquí, debemos estar preparados para una enseñanza binaria, que requerirá de presencia en las aulas y también continuidad virtual. Cada día es una oportunidad para perfeccionarnos, docentes y familias”, consideró.

La nueva cotidianidad 

Los trabajadores del volante también advierten los cambios en las rutinas. “Al principio de la pandemia se trabajaba menos y eso afecta los económico”, comentó Jorge, taxista. Su vehículo, al igual que el de sus compañeros, debió adaptarse a los nuevos tiempos. Antes, podían subirse hasta cuatro pasajeros -tres en el asiento de atrás, y uno, adelante-. Hoy, solamente pueden subir hasta dos pasajeros y ninguno puede sentarse adelante. Además, una especie de mampara de nylon cristal, con una “especie de ventanita” para pagar el servicio, separa al conductor del pasajero. Tanto en taxis como remises, se provee de alcohol en gel para el pasajero: algunos tienen un envase en la parte trasera del vehículo y otros ofrecen al pasajero y se lo colocan en las manos. “Ahora, más que nunca, la higiene es una prioridad”, aseguró.

El transporte público de pasajeros también se vio afectado. Previo a la pandemia, algunos servicios finalizaban a las 23.15 y algunas líneas contaban con un servicio “nocturno”. Ahora, el servicio se vio reducido en cuanto a frecuencia. Suele haber un colectivo por hora y los recorridos terminan a las 21. Es decir, si una persona trabaja en el centro y vive en la periferia, entre las 20 y las 20.20 debe tener tomar el último colectivo.

Para los jóvenes, el cambio no fue la conectividad, dado que nacieron en otra época, con el uso de la tecnología. Para ellos, el aprendizaje fue aprender a priorizar. “Te hace pensar en cómo aprovechar el tiempo libre y en casa. Hubo que estructurar horarios. Ahora se intensificó el uso de internet; todo es online.

Para contactar con amigos, en la etapa de aislamiento estricto, hubo mucho videollamadas y mucho manejo de redes sociales. El alcohol en gel vino para quedarse. Creo que muy pocas personas adoptarían al barbijo”, Briana. 

Para los artistas, casi no hubo cambios buenos. “Venimos de la mano de los gastronómicos. Es un conjunto de situaciones, que van concatenadas. Algunos profesionales aprovecharon las redes sociales y las distintas plataformas. Es decir, activó el ingenio”, comentó un cantante y músico.

Texto: Basi Velázquez
Fotos: Ariel Pacheco

"Los niños son los que más conciencia tienen sobre los cuidados. Tenemos el punto de higiene en la entrada al local y ellos siempre se ponen alcohol en gel en las manos”.
Rodrigo Vera, comerciante.
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 "Cada día es una oportunidad para perfeccionarnos, docentes y familias”. 
Argentino Orquera, profesor
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"Te hace pensar en cómo aprovechar el tiempo libre y en casa. Hubo que estructurar horarios".
Briana, joven estudiante.