poema

30 años sin Sole

De gritos de justicia, marchas de silencio y letras con memoria.
domingo, 13 de septiembre de 2020 · 01:00

Víctor Aybar y Estefanía “Nía” Herrera son dos jóvenes poetas catamarqueños que con su verso se abren camino. En esta semana tan especial para la provincia, ambos se expresaron.

“Nía” nació en Catamarca en 1983. Es profesora en Letras y analista en Relaciones Públicas e Institucionales. Participó en varias Antologías literarias. Algunos de sus poemas fueron seleccionados para la Antología Federal de Poesía Región Noroeste del Programa de Cultura del CFI. Además, colaboró con textos de análisis literario en diarios digitales de la provincia.

Víctor es bailarín y poeta, profesor en Danza y licenciado en Letras. En 2008 recibió Mención de Honor en los Premios Trienales de Poesía de Catamarca con el poemario Dúo nocturno (Texedorxs Editorial, 2018). Fue incluido en las antologías Los Innombrables, Selección de Textos (2011), Antología de escritores catamarqueños: “Voces de la tierra de uno” (2012), Jardín.  En 2015 publicó Dos variaciones para solo final (Editorial Lisboa, 2018), recibió el primer premio en Obra Inédita en los Premios Trienales de Poesía de Catamarca. Fue becado por el Fondo Nacional de las Artes en Danza (2013) y en Letras (2018).

Los poemas:
    
El sol de septiembre nos anunció 
que la primavera no iba a ser 
y que tu primer baile era el último. 

Ese lunes el uniforme marrón 
se desvanecía en un negro lleno 
de preguntas y manos lavadas. 

¿Cómo se llora o cómo se grita? 
¿Cómo se sigue ante ese miedo 
que te habrá cruzado las venas? 

¿Cuántas veces habrás gritado vos 
y nadie ahí para escucharte? 
¿Cuánta súplica derramaste a la carroña
más grande de este pueblo feudal? 
¿Cuánto dolor en tu cuerpo cabía 
que hasta hoy nos duele? 

Tantos gritos y vos sin voz, 
ese grito que no supimos dar. 
Nos empujaste a caminarlos 
silentes llovidos y llorados 
y tan, tan mal llorados 
que te debemos la primavera.

Víctor Aybar

Sesenta y seis marchas,
trescientos sesenta meses
y el desconsuelo aún sangrando.
Erguidas desde el silencio
aprendimos a ser grito,
a ser el viento de septiembre que limpia la mansedumbre
de toda impunidad insolente.

Sesenta y seis marchas,
trescientos sesenta meses
para clamar: 
No más Soledades,
No más silencios. 

Estefanía Herrera