cultura

Diez mujeres, diez pasiones

Una muestra que desafía a las nuevas generaciones.
domingo, 15 de marzo de 2020 · 01:00

Una simple indagación por la memoria colectiva de diez mujeres es el tema de una muestra que homenajea de raíz a todas las catamarqueñas. Puestas en valor gracias a una investigación histórica, al desarrollo visual y el diseño, y a sendas semblanzas de sus pasos terrenos, la muestra “Diez mujeres, diez pasiones” es un ejemplo de cómo también un gobierno puede convertirse en disparador de acciones culturales.

La figura de la mujer fue, al conmemorarse el 8 de marzo pasado su día internacional, homenajeada en momentos en que muchas de ellas reclaman menos reconocimiento y más acción concreta. Sin embargo, nosotros elegimos destacar que muestras como “Diez mujeres…”, que se presentó en el departamento Pomán y en la Manzana del Turismo a través de la gestión de la Dirección de Archivo y Bibliotecas de la Secretaría de Turismo, tiene el valor de rescatar la memoria. Ejercicio del que, por cierto, en nuestra Catamarca y en el país tenemos sobrados ejemplos como para darnos el lujo de despreciar.

Se trata de un conjunto de diez imágenes móviles –es una muestra itinerante que ya ha recorrido distintos puntos de la provincia- con un retrato y una semblanza que explica el valor de cada una de ellas con las palabras justas. Así, la gobernadora Eulalia Ares de Vildoza, la maestra Clara Jeannette Armstrong, la odontóloga María del Valle Giménez, la poetisa “pastora de sueños y de estrellas” María Amalia Zamora, la artista Mary Walther, la cantante “hermosa flor de Catamarca” Margarita Palacios, la escritora María Emilia Azar de Suárez Hurtado, la educadora especial María Luisa Sesín, la paracaidista María del Rosario Carrizo y la recolectora de sabores y saberes Elvira Canil.

“Empedernidas, valientes, decididas, revolucionarias, soñadoras. Diez mujeres que llevaron sus pasos más allá de los límites”, reconocen los hacedores de esta muestra, cuya idea e investigación corresponde a la profesora Celia Sarquís con la colaboración de Paula Argañaraz y el arte gráfico a cargo de Fabián Martinena.
Sobre las mujeres destacadas, más allá de los tiempos y las diferencias de cada una, se observa con gran tino que “no fueron las únicas ni serán las últimas”. Muy cierto, pues cada vez más la sociedad toda reclama mayores espacios para la mujer.

Especialmente en tiempos de horrorosos femicidios, exacerbados desprestigios, desigualdades y abusos que ya han colmado la paciencia de quienes aspiran a vivir en un mundo justo.
Según se anuncia, la muestra va a recorrer bibliotecas populares, centros culturales y escuelas de distintos puntos de la provincia. Será cuestión de acercarse a conocerla. La iniciativa lo merece.

 

Eulalia Ares de Vildoza (1809-1884)

Fue la capitana de la revolución de las polleras que derrocó, en 1862 y junto con otras veintitrés mujeres vestidas con ropas de hombre, al tirano gobernador Moisés Omill, que se negaba a entregar el poder a su sucesor, elegido legítimamente. Eulalia fue gobernadora por un día y, como por su condición de mujer no podía quedar al frente del gobierno, convocó a un plebiscito para elegir a quién entregar el mando.

Clara J. Armstrong (1847-1917)
Docente formadora de maestras y directora de la primera escuela Normal de Mujeres de Catamarca. Nacida en Nueva York, fue convocada por el gobierno del presidente Sarmiento cuando éste implementó cambios sustanciales en el sistema educativo argentino. Su tarea educadora en Catamarca, haciendo gala de su innegable calidad profesional, resulta inolvidable y se reconoce en el prestigio de su nombre impuesto a la escuela que dirigió.

María del Valle Giménez (1893-1987)
Catamarqueña de Balcosna, fue la primera mujer egresada con el título de odontóloga en el país. Fue a los 27 años de edad, con medalla de oro y a la par de los estudios de Profesorado de Ciencias. Estos logros no la amilanaron para hacer, además, una silenciosa labor filantrópica en su provincia, adonde regresó para ejercer la profesión y para abrazarla desde su espíritu humilde.

María Amalia Zamora (1899-1992)
Es considerada la primera poetisa de la historia literaria de nuestra provincia. Nació y cursó sus primeras letras en la Villa de El Alto para luego alcanzar el título de maestra normal en la Capital. Sobre ella dice Amalia Gramajo de Martínez: “Era pastora de sueños, supo arrearlos hasta una planicie a la que muy pocas mujeres de su época se animaban”.

Mary Walther (1907-1994)
Nacida en una estancia de Singuil (Ambato), de niña fue educada por una institutriz inglesa, se graduó como bachiller y fue profesora de Artes: piano, pintura y escultura.
Esta formación, asociada a su “personalidad admirable, fue impregnando su camino de distintos matices, todos vinculados al arte en nuestra provincia”. En los ’50 impulsó el Centro “El Coyuyo” que, junto con la Peña “Tito Livio” dio gran impulso a la cultura local. Como directora de Cultura, organizó distintas escuelas de arte, el coro polifónico, el Conservatorio Provincial y la Imprenta del Estado.

Margarita Palacios
Embajadora de la cultura catamarqueña con acento de los Valles Calchaquíes, esta admirable santamariana nació “en la lona de un circo”, donde fue equilibrista, trapecista, acróbata y actriz. Madre de tres e hijos, enviudó y se instaló en Tucumán, donde el país la descubrió como “la hermosa flor de Catamarca”. Su dulce voz paseó por radioteatros, peñas y programas de televisión, que la reconocieron como una gran artista.

María Emilia Azar de Suárez Hurtado (1918-2009)
Poeta desde muy joven, esta ejemplar maestra normal de los pagos chacareros inmortalizó posiblemente los versos más tiernos escritos por una mujer catamarqueña. En “Montemar” -su obra cumbre- como en todas sus obras publicadas, expresa los valores que la caracterizaban como persona: el amor a la familia, el apego al terruño y el sentimiento por los hijos.

María Luisa Sesín
Abnegada maestra especial, esta mujer pomanista abrazó con especial dedicación la enseñanza de la educación a los niños con dificultades. Enfrentando los obstáculos más duros en tiempos en que solo Buenos Aires hablaba de discapacidad, consiguió establecer la primera Escuela Diferencial, que le valió a Catamarca la declaración de “ciudad piloto” en la materia. Hacia 1971 cumplió el sueño de inaugurar la escuela que hoy lleva su nombre y está dedicada a incluir a personas con distintas discapacidades.

María del Rosario Carrizo (1933-1961)
Enfermera titulada en Buenos Aires, esta andalgalense abandonó siendo niña su tierra natal. Ejerciendo todavía su profesión, ingresó con valentía a lo que se sería su pasión: el desafío de saltar al vacío con un paracaídas abrochado en la espalda. Su salto de bautismo fue a fines de 1958 en La Pampa, para luego surcar los cielos de todo el país y varias naciones americanas. En uno de esos saltos, en Perú, el destino la llevó por los aires hacia el más allá.

Elvira Canil
Dueña de una vitalidad inigualable, esta docente y artesana es reconocida por su gran trabajo de recopilación de recetas culinarias tradicionales en la cocina catamarqueña. Discípula de su vecino, Juan Alfonso Carrizo y de la bibliotecaria Juana Rosa Ahumada, tomó consejos de sus mayores para escribir dos libros que inmortalizaron su entrega a las habilidades de la mujer en el seno del hogar.
 

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