Salud

El amor en la pareja

domingo, 11 de octubre de 2020 · 12:34

Muchas personas se quejan de que “su pareja es fría”, pero no existe tal cosa como eso. Los seres humanos tenemos el lenguaje del amor. Ahora, el amor posee distintos matices. Uno de ellos son las palabras. Le decimos a quien amamos frases tales como “te amo… te quiero… qué linda que sos”. Otro lenguaje son las caricias físicas que incluyen besos y abrazos. Un tercer lenguaje son los regalos. Hay gente que regala cosas y, al hacerlo, está diciendo: “Pensé en vos, sos importante para mí”. Un cuarto lenguaje es el tiempo de calidad que, en realidad, es otro regalo que le damos a quien amamos.

Todos los seres humanos utilizamos algún tipo de lenguaje predominante. En mi caso particular, mi lenguaje predominante son las palabras. Tal vez tu lenguaje predominante son los regalos o el tiempo de calidad o la caricia física. El tipo de lenguaje es independiente del hecho de que seamos varón o mujer, pero es muy importante identificar en la pareja cuál es la variante que tengo yo y que tiene el otro. De lo contrario, si el otro “habla” un lenguaje de amor distinto, sentiré que es frío o que no me ama en absoluto.

Lo ideal, cuando estamos en pareja para llevarnos bien y que no aparezcan roces, es primero identificar qué lenguaje habla cada uno. Y, una vez que tenemos en claro eso, hacer un esfuerzo por balancear los otros lenguajes. Entonces, dos personas que se aman lo expresarán con palabras, con caricias, con regalos y con tiempo de calidad. Si sos de hacer regalos todo el tiempo, decile también a quien está a tu lado que la/o amás; si te encanta demostrar tu afecto a tu pareja, hacele también un regalo (ya sea material o de tiempo de calidad) regularmente.

“¡Pero, Bernardo, a mí no me sale expresar el amor con palabras!”, quizás me digas… esforzate y buscá la manera de hacerlo. Una buena opción es escribirlo. Siempre busquemos el balance porque esto nos permite demostrar lo que sentimos y expresar el amor como lo que en verdad es: un dar sin esperar recibir nada a cambio. Lo cierto es que, por la ley de la siembra y la cosecha, cuando damos vamos a recibir también. Así evitaremos que el otro nos perciba como frío, distante o desinteresado, que en el fondo solo quiere decir: “No estás satisfaciendo mi lenguaje de amor”.

Si amamos, seamos lo suficientemente valientes como para abrir el espectro del lenguaje amoroso y hacer sentir a nuestra pareja que es muy valiosa para nosotros. Esto es parte del compromiso que un día decidimos asumir, al elegir estar al lado de alguien. Una epidemia emocional que observamos hoy en día es la “falta de compromiso”. Muchos se quejan de que el otro “me ama, pero no quiere comprometerse”.

El amor, y esto aplica no solo a la pareja sino además con los hijos, los padres, los amigos, etc., siempre incluye un elemento de compromiso. De lo contrario, no es verdadero amor. Y el amor de pareja no es un sentimiento, como algunos creen, sino una construcción de “dar, cuidar y armar un proyecto”. Es decir, una alianza hacia una meta en común. Sin compromiso, eso no puede existir.

Otras Noticias