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Los dos López

Por Silvio Olivari
domingo, 7 de julio de 2019 · 04:00

José López es uno más, de ojos achinados, moreno, pelo oscuro y fino, cara de luna llena. La vida nunca le sonrió. Trabajador rural, tomó algunas copas por la sed más que por el vino. Se había vuelto baqueano para arrear animales al corral de su patrón, y hacía todo lo relativo a mantener una tropilla de buenos caballos peruanos, un tostado criollo para andar y veinte vacas con ocho terneros que iban camino a torunos. José, Josecito supo enfrentar al león, cazar la corzuela y hacer trampas para las liebres. Tensaba año tras año su viña, se hacía su propio pan y se lavaba la ropa. Había quedado solo. Era el hijo solo de su destino.

En la primavera pasada parecía que había recuperado la alegría, como de repente en el solo parpadeo de una mariposa. Fue en la casa de sus primos en Huaycama. Era la oración cerrada. Enlazó al ternero cuando la pequeña tropilla recién volvía a la querencia y se lo llevó, lo mató el solo en la casa donde estaban. Enterró el mismo el cuero y los otros lo ayudaron con palas tapando toda clase rastro del animal.

José cayó preso por el robo al kiosco de la escuela en Pomancillo. Le dieron seis años por el ternero, unas cajas de chupetines y el equivalente a un cajón de cervezas y una garrafa. (Confesión hecha por el propio Lopecito)

José López al que llamaremos “Lopecito” fue conocido por las imágenes que de él se emitieron por televisión en la Argentina, no digo en un canal sino primero en uno y después en otros y simultáneamente en todo el país, por los canales provinciales, de cablevisión, por los canales online .Aquel menudo hombrecito que entregaba a una monjas sendos bolsos , en el video se ven solo dos , de los seis que poseía, con más de nueve millones de dólares y escondía un fusil de fusta corta atrás de la puerta en el Convento de Gral. Rodríguez, a las tres de la mañana de un 14 de junio de 2016. Fue la imagen que se grabó por pocos días, poquitos y muchos en otros televidentes, seres de la pantalla.

Recibió una condena de seis años e inhabilitación para todo cargo público, le secuestraron seis relojes y longini con tapita que le había regalado su padre y con el que había llegado al despacho de secretario de De Vido, el superministro de Panificación de los K.

Dos López y una sola justicia.

 

Silvio Olivari

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