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Paseo canino: El ritmo en cuatro patas

Media hora por día puede ayudar a tu mascota, no solo para ejercitarse sino también para tener conducta y, por sobre todo, sociabilizar y fortalecer vínculos.
domingo, 03 de marzo de 2019 · 06:53

Las mascotas son un integrante más de la familia y merecen una atención acorde con cada uno de sus requerimientos. Algunas adoptan perros de raza grande y otros pequeños; sean para compañía o para cuidar la casa, el paseo canino es mucho más que salir a dar una vuelta. Gisele Brizuela es una joven proteccionista que ama a los animales y recientemente ofrece en redes sociales un servicio de “Paseo Canino”.

En una charla con Revista Express, contó que cada perro, como sucede con las personas, es diferente y tiene sus propias necesidades físicas, mentales y emocionales. “En lo posible, trato que los paseos sean adecuados para cada perro. Algunos son más inquietos, otros más tranquilos. Con algunos, camino y con otros salgo a andar en bicicleta justamente por esta necesidad física. A veces, dista mucho entre uno y otro. También están las necesidades mentales. Algunos perros necesitan más que se interactúe con ellos. El reto mental implica cosas, como ‘sentate’ o ‘esperá’ que aprenda que en el paseo hay límites”, detalló.

Gisele es catamarqueña pero vivió varios años en Córdoba. En La Docta, los llevaba pasear en grupo de cinco, seis y hasta 10 perros. “Se manejaban como una manada y cuanto más son, mejor se trabaja el tema de la sociabilización, el control y que haya un líder, que es una persona. Terminó siendo como un jardín de infantes pero de perros”, recordó.

Ya de regreso por Catamarca, actualmente pasea a dos perros. Uno es un Beagle y el otro, un Bulldog francés. Ambos son chicos y por su raza no requieren de tanta actividad física, sino controlada pero sostenida en el tiempo, explicó. “Con el beagle, que tiene un problema de sobrepeso, hacemos caminatas tranquilas, de media hora por día. Llevarlo a más de eso significa sobreexigirlo. El bulldog francés no es un perro que se caracterice por correr largas distancias porque tiene patas cortas”, indicó.

La proteccionista admitió que con algunas razas de canes, el paseo de complica pero el objetivo es que la pase bien y que no lo afecta al volver a la casa. “El paseo no es solo la actividad física; la idea es que interactúe con una persona, que genere un vínculo y se sienta seguro. El perro siempre busca sentirse seguro y de la seguridad de un líder. Si no hay un líder, va a buscar por sus propios medios sentirse seguro y poner sus límites. El perro tiende al orden y cuanto más equilibrado se sienta, más tranquilo está y menos estrés sufre”, comentó.

Más allá del agotamiento físico, remarcó, es darle un trabajo mental. El perro se estresa porque no se le da seguridad, hábitos y límites, aseguró. Este animal en un patio enorme, va a seguir cavando y rompiendo cosas porque necesita interactuar con un humano y con un par, otro perro. “Necesita la actividad física como una competencia, por un premio o recompensa. El afecto del humano es su recompensa. El vínculo se crea por pasear juntos, se nutre con compartir. Los perros que caminan juntos se hacen manada. Cuando dos perros se pelean, lo mejor es sacarlos a pasear, tomando recaudos, porque cuando camina le llama la atención el entorno, deja de fijarse en el animal y comparte una actividad. Así se genera el vínculo. Si el estímulo genera algo bueno, se hace costumbre. El perro es un ser de hábito”, destacó.

Gisele detalló que la rutina es salir a caminar con algunos, con otros a correr o andar en bici. El perro que corre con ella dijo- es porque en un principio caminó y aprendió a seguir su ritmo, que no puede detenerse cada vez que siente un olor que le llama la atención. “Es como un progreso. Es el momento de marcar límites”, contó.

Para la protección, lo más importante a la hora de educarlos es ser coherente, preciso y sostener una actitud en el tiempo. “Es un ejercicio de acción y reacción y mucha repetición”, consideró.  A la vez, expresó que ser proteccionista es proteger a quien no tiene voz, quien no puede hacerlo por sí mismo o no tiene la capacidad mental para darse a entender. “Para mala suerte de ellos y beneficio nuestro, tienen un corazón muy grande”, advirtió.

También, aclaró que el perro que muerde es porque tiene miedo y porque sufrió mucho, al punto de tener miedo de relacionarse. “Es sumamente triste y es responsabilidad nuestra pero se culpa al animal. Es un conjunto de sentimientos encontrados. No hay nada más lindo que ver a un perro recuperado, que sonríe, que juega, que tiene confianza y que perdió el miedo. Tuve perros de la calle que gruñían cuando los acariciaba en cierta parte o que me mordieron. Ganarse la confianza de un perro que pasó por circunstancias dolorosas es la recompensa más grande”, aseguró.

 

FRASE

“Ser proteccionista es proteger a quien no tiene voz, quien no puede hacerlo por sí mismo o no tiene la capacidad mental para darse a entender”.

 

Gisele Brizuela, paseadora canina

 

Texto: Basi Velázquez

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