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“Tom Jones”, a juicio por la muerte de Tamara Ocampo

El 13 de diciembre del año pasado, Figueroa conducía un automóvil a excesiva velocidad y bajo el efecto de las drogas. El fiscal Morales consideró que existió “homicidio simple por dolo eventual”.

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7 de septiembre de 2006 - 00:00
Edgardo Ernesto “Tom Jones” Figueroa (43) fue enviado a juicio ayer por el delito de homicidio simple por dolo eventual en perjuicio de la niña Tamara Ocampo, de 13 años, a la que atropelló y mató con su automóvil, el que conducía al momento del hecho a alta velocidad y supuestamente bajo los efectos de la cocaína.

La resolución de envío a juicio fue firmada ayer por el fiscal de instrucción Juan Pablo Morales, que además acumuló en la misma causa otro expediente que se estuvo tramitando en la fiscalía de Instrucción Nº 3, por “lesiones culposas y atentado y resistencia a la autoridad, además de lesiones culposas”, éstas últimas también provocadas a raíz de un accidente de tránsito. En la misma causa, Figueroa fue sobreseído por el delito de “amenazas agravadas por el uso de arma de fuego”.

El hecho principal por el que Figueroa será juzgado ocurrió el 13 de diciembre de 2005, entre las 8.45 y 9.20, cuando Figueroa conducía un Fiat Uno CL, chapa SJI 073, por avenida Mardoqueo Molina de oeste a este. Al llegar a la cuadra comprendida entre pasaje Juan José Ibáñez y calle Los Regionales, Figueroa se subió con el automóvil a la vereda sur, y tras arrastrar un cartel de una librería y seccionar de cuajo dos árboles plantados en el lugar, arrolló a la niña Tamara Liz Ocampo.

El impacto con el cuerpo de la menor fue de tal violencia que ésta falleció en forma inmediata como consecuencia de múltiples fracturas en las extremidades superiores, inferiores, clavícula derecha, columna vertebral inferior y a nivel de la cabeza, además de una herida contuso cortante que se extendía entre el borde maxilar derecho y le llegó hasta el pabellón derecho, de aproximadamente unos siete centímetros, por donde perdió masa encefálica.

Al momento del hecho, Tamara Liz Ocampo se dirigía hacia la Escuela de La Viñita, donde cursaba sus estudios, para recuperar una materia que le había quedado pendiente.



Valoración

Para el fiscal Morales, en relación con ese hecho, Figueroa “ha obrado en la emergencia con un desprecio total e indiferencia hacia las consecuencias derivadas de este suceso, pues las condiciones en las que conducía el rodado que produjo el siniestro pudo representarse en todo momento como probable la consecuencia dañosa a la vida de terceros, y aun así no desistió de su obrar”.

El fiscal consideró que Figueroa conducía a alta velocidad y bajo los efectos de la cocaína, lo que quedó acreditado con las pericias accidentológicas, los análisis de orina y los exámenes del hisopado nasal que se le practicaron ni bien ingresó al Hospital San Juan Bautista con algunas heridas menores. En ese sentido, Morales enumeró los testimonios de personas que observaron el hecho y advirtieron por la forma en que transitaba el auto y el estado en el que se bajó Figueroa del rodado.

Aunque este tipo de hechos son generalmente calificados como “homicidio culposo”, cuya pena es de seis meses a cinco años de prisión o reclusión, el fiscal Morales imputó a Figueroa la figura de “homicidio simple por dolo eventual”, castigada por el Código Penal con cárcel de ocho a veinticinco años.

En ese sentido, entre otra jurisprudencia, Morales recordó que el doctrinario Frank consideró que existe dolo eventual “cuando la convicción de la necesidad del resultado previsto como posible no habría hecho desistir al autor”. En otras palabras, para el fiscal Morales, el imputado conocía que el conducir un automóvil a una velocidad por encima de la permitida y bajo los efectos de las drogas podía acarrear una consecuencia trágica. Y, sin embargo, continuó adelante con esa acción.



Los otros hechos

Además del homicidio de Tamara Ocampo, Figueroa deberá responder por otros ilícitos. El primer hecho ocurrió el 13 de enero de 2003, a las 20.30, cuando Julio César Salinas conducía su bicicleta todo terreno por calle Zurita al 1.000 y al llegar a la altura de un pasaje se le adelantó a una camioneta Ford para advertirle al chofer sobre un desperfecto que evidenciaba el acoplado de ese vehículo. En esos momentos, Figueroa, al mando de un automóvil Chevrolet Corsa verde, trató de pasar a la camioneta y embistió desde atrás al ciclista, quien primero cayó sobre el capó del auto del acusado y luego al pavimento.

El impacto le ocasionó contusión parietal izquierda y excoriación por raspón en la mano izquierda, excoriaciones en el hombro derecho, edema traumático en articulación del hombro y otras lesiones que le demandaron más de 30 días de curación. Por este hecho, se le imputa a Figueroa el delito de lesiones culposas.

El otro episodio por el que Figueroa será juzgado ocurrió el 15 de marzo de 2003, a las 19.30, oportunidad en que agredió físicamente al oficial inspector Marcelo Oscar Pérez, quien prestaba servicios en la comisaría Segunda. En aquella oportunidad, un hombre de apellido Carrión atropelló con su automóvil a una de las hijas de “Tom Jones”, quien decidió hacer justicia por mano propia y comenzó a golpear al protagonista del accidente.

Con la intención de evitar que Figueroa siguiera agrediendo a Carrión, Pérez intercedió, pero recibió un golpe de puño en el rostro por parte del encausado. Por este episodio, a “Tom Jones” se lo acusa y envía a juicio por el delito de “lesiones leves y atentado y resistencia a la autoridad, en concurso ideal”.
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