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Condenan a 23 años de prisión al ex policía que mató a su pareja a puñaladas

La sentencia fue con el voto unánime de los integrantes del tribunal de la Cámara Penal Nº 1, que le aplicó la misma pena que reclamó el fiscal Juan Pablo Morales.

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28 de septiembre de 2006 - 00:00
El ex policía Luis Ernesto Vega (34) fue condenado ayer a la pena de 23 años de prisión por el brutal asesinato de su concubina, la joven Julia María Ávila, a quien le asestó 18 puñaladas en medio de un arranque de furia en un cruento episodio ocurrido el 29 de noviembre del año pasado en la ciudad de Tinogasta. Al término del debate, el imputado habló ante el tribunal y dijo que se defendió porque “la tonta me iba a matar”, pero de nada le sirvió el intento de cambiar su suerte.

La sentencia se dictó con el voto unánime del tribunal que en esta oportunidad estuvo integrado por los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y el subrogante José Antonio Carma. Y fue coincidente con lo solicitado por el fiscal subrogante Juan Pablo Morales, quien expuso su alegato en el inicio de la audiencia de ayer.

El representante del ministerio público sostuvo la acusación en contra de Vega tal como había sido enviado a juicio oral y consideró que no cabía ninguna duda sobre que aquel día, en horas de la tarde, se desató una discusión con su joven concubina por un ataque de celos de él. La discusión terminó cuando Vega tomó un cuchillo de cocina tipo tramontina y comenzó a asestarle puñaladas en todo el cuerpo a la mujer.

En total, la autopsia reveló que la víctima sufrió 18 heridas punzantes, tres de las cuales fueron en el cuello y tuvieron el efecto letal, ya que le provocaron una pérdida masiva de sangre.

El fiscal manifestó que las heridas que presentaba Vega fueron provocadas por él mismo, en el afán de disfrazar el hecho aduciendo que previamente él había sido agredido por la víctima. Y destacó los testimonios del cuñado del imputado y del policía que llegó al lugar del hecho, quien manifestó que encontró al acusado “simulando” estar inconsciente.

Por todo ello, el fiscal pidió la calificación de “homicidio simple”, ya que consideró que no había suficientes elementos para agravar el hecho por alevosía, y al no estar casados legalmente, no cabe el agravante del vínculo. Sin embargo, al momento de merituar el monto de la pena, Morales señaló que debía ser severa debido a la peligrosidad del sujeto, quien ya tiene una condena por otro aberrante hecho ocurrido hace una década en Tinogasta. Además, resaltó el informe psiquiátrico que describe una personalidad con rasgos psicópatas, aunque con total compresión de sus actos, y que tanto en este hecho como en el anterior, estuvo motivado por cuestiones de celos con sus parejas. Por ello pidió la pena que finalmente terminó aplicando el tribunal.



“No quise matar”

Luego del alegato del defensor oficial, Vicente Olmos Morales, quien pidió una pena mínima porque consideró que Vega no tuvo intenciones de matar a su concubina, el tribunal le otorgó la última palabra al imputado, quien recién entonces, por primera vez en el curso del proceso, habló en su defensa.

El acusado comenzó relatando que la noche anterior al día del hecho ya había tenido una discusión con la víctima por celos de ella hacia él, ya que dijo que en aquel entonces estaba por tener una hija con otra mujer. Luego explicó que ese día, cuando regresó del trabajo fue la joven quien lo agredió. “Tengo una herida en la frente y un puntazo en el pecho que me hizo ella. Yo me caí y cuando me levanté pensé ‘esta tonta me va a matar’ y ahí no sé qué pasó, pero yo nunca la quise matar”, afirmó Vega en el último intento por esgrimir una defensa.



Segunda condena

La sentencia aplicada ayer a Vega es la segunda en su contra por hechos graves. El 23 de marzo de 1998 la Cámara Penal Nº 1 lo condenó a la pena de 9 años de prisión efectiva por el violento ataque contra una docente, en otro hecho que generó una gran conmoción en Tinogasta. En esa oportunidad fue declarado culpable de “lesiones gravísimas”, pero el hecho tuvo características incalificables ya que además de golpear hasta deformarle el rostro a la joven, la agredió sexualmente introduciéndole una botella en los genitales.

Por ello, ayer, además se lo declaró reincidente por primera vez, con lo cual perderá beneficios excarcelarios, como el que le permitió salir antes de terminar de cumplir la primera condena en septiembre de 2003.
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