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El cabo Páez no informó que vio a la adolescente

Es uno de los indicios más fuertes que inclinan las sospechas sobre el acusado del crimen de la adolescente. Esta semana se incorporarían pericias vitales que podrían echar más luz en la investigación.

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4 de diciembre de 2006 - 00:00
Uno de los indicios que abonan las sospechas que existen en contra del cabo de policía Manuel Páez como presunto autor del homicidio de Rocío Ubilla (16) es el hecho de que no mencionó haber visto a la menor el mismo día en que ésta fue asesinada. Dicha circunstancia se encuentra incorporada a la causa por testimonios de terceros que hablaron con el imputado antes de su detención, a los que mencionó que había observado cuando Rocío golpeaba la puerta de su casa sin obtener respuesta del interior.

Aunque este episodio no vincula en forma directa a Páez con el hecho de sangre, a los investigadores a cargo del fiscal Héctor Rodolfo Maidana, a cargo de la causa, no deja de llamarles la atención que siendo policía, Páez no haya mencionado tal circunstancia durante los seis días que duró la búsqueda de la estudiante asesinada el martes 24 de octubre pasado.

La menor de 15 años, que esporádicamente trabajaba como modelo para una tienda local, fue encontrada sin vida el lunes 30 de octubre en un descampado ubicado a 1.500 metros de su casa, en el barrio Santa Marta. Por este hecho se encuentra imputado y detenido el cabo Páez, cuya vivienda está ubicada justo al frente de la casa de los Ubilla, con la avenida Manuel Navarro de por medio.

La imputación que pesa sobre Páez está basada justamente en indicios que indican que habría mentido y que mantuvo en silencio circunstancias que eran vitales para la investigación.

En primer lugar, se acercó a Ivana Ubilla, madre de Rocío, para mencionar que un testigo había observado a la adolescente subir a un automóvil azul Francia con chapa terminada en el número cuatro.

La madre de la menor, desesperada, se comunicó con personal de la Dirección de Investigaciones para proporcionarles ese dato, considerado vital porque arrimaba la hipótesis de que Rocío había desaparecido en inmediaciones del barrio Santa Marta.

Cuando se dirigía a la sede policial mencionada, se encontró con el remisero Cipriano Sánchez y le preguntó si él también había visto el automóvil que supuestamente había secuestrado a Rocío y le comentó que tal circunstancia se la había comentado el propio Páez.

Sorprendido, Sánchez le reveló a Ivana Ubilla que en realidad él había observado cuando la adolescente subía a la moto de Páez. Confundida y ofuscada, Ivana Ubilla se dirigió directamente a la casa del policía y lo interrogó sobre tal circunstancia. En esos momentos, Páez habría admitido que vio a Rocío mientras él regaba la vereda y la menor golpeaba a la puerta de su casa.



Más silencio

Los investigadores se preguntan por qué mientras la Policía, la Justicia y especialmente los familiares y amigos buscaban a Rocío, Páez no acercó a ninguna dependencia oficial o a los mismos allegados a la adolescente el dato de la presencia de la menor en el barrio, el mismo día en que ésta desapareció. Esto resulta aun más sospechoso si se tiene en cuenta que Páez era un policía en actividad y como tal conocía la importancia de un dato de esa naturaleza.

El hecho de que Páez vio a Rocío también está asentado en la causa por los dichos de personal policial que se entrevistó con el acusado cuando éste todavía no revestía la calidad de imputado. Consultado, admitió haber visto a la adolescente cuando golpeaba la puerta de su casa y hasta reconoció haber cruzado algunas palabras con ella. A sus colegas les habría admitido que incluso la invitó a pasar a su casa para amenizar la espera.

Y si hacía falta algún dato para corroborar tal circunstancia están las declaraciones públicas que hizo el primer abogado defensor de Páez, Víctor Castro, quien públicamente dijo que Páez había sido “el último” que vio a Rocío, aunque luego aclaró que esto se produjo “porque son vecinos”.

Sin importar cómo se desarrollaron los hechos ni los detalles mínimos de tal encuentro, queda claro en la causa que Páez no mencionó haber visto a Rocío, ni siquiera en momentos en que se desarrollaba una búsqueda frenética de la menor.
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