editorial

Apología del clientelismo

viernes, 24 de septiembre de 2021 · 01:00

En el impulso por tratar de analizar los resultados electorales adversos, aparecen dirigentes políticos, que más bien parecen personajes extraídos de una farsa grotesca, con expresiones que no hacen más que añadir más leña al fuego de la impaciencia social y arruinar lo que se intenta recuperar.

Es el caso del exministro de Salud de Axel Kicillof y candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, quien en declaraciones a una radio porteña manifestó que la ciudadanía habría procesado de forma diferente las imágenes de las visitas a la residencia presidencial de Olivos en plena cuarentena “con más platita en el bolsillo”. 

Para Gollan, la derrota del Frente de Todos en las PASO se debió a que hubo un alto porcentaje de votantes del oficialismo que no participaron de los comicios. “En el mensaje que expresan las urnas siempre hay varios componentes, pero el más importante es que hay un sector que habitualmente nos vota y que no fue a votar. Fiscales me mandaban resultados de mesas que yo fiscalicé históricamente y cuando veía los números decía ‘la gente no fue a votar’ en barrios muy populares como Merlo, Moreno, Quilmes”, comenzó.

En ese sentido, aludió a los ausentes el domingo 12 como pertenecientes a “un sector que venía muy golpeado” y dijo que “con la pandemia empeoró su situación y están reclamando más atención”. “La recuperación de la economía todavía no permea en esos barrios y el mensaje fue muy claro: no te voto en contra, pero no te voy a votar”, indicó.

Y a continuación vino lo peor. “Si vos me querés preguntar si las fotos molestaron a la gente, claro que sí. Ahora, una señora esta semana en un barrio me dijo que no fue a votar ‘porque estamos mal’. Y alguien del grupo le preguntó si le molestó la foto y contestó: ‘La foto con un poco más de platita en el bolsillo es otra cosa’. Y eso es lo que valora la gente”.

Según Gollan, tal expresión no implica “subestimar al votante”. “Al contrario (la mujer) nos dio una lección cívica marcándonos qué tenemos que resolver y mejorar cosas”.

Lo del candidato bonaerense es doblemente grave. Por un lado, se escuda en la supuesta opinión de una ciudadana, como si así se desobligara de su contenido, pero luego la reproduce públicamente, con lo cual la termina haciendo propia. Cobarde y miserable. 

Aunque lo más irritante es el mensaje que transmite. A criterio de Gollan, los argentinos –o al menos los bonaerenses- carecen de la suficiente inteligencia y dignidad para discernir entre lo que está bien y lo que está mal. 

Peor aún, sugiere que el malestar de la gente por el encierro y los gruesos errores del Gobierno en el manejo de la pandemia hubieran menguado con “platita en el bolsillo”. Que unos pesos más habrían sido suficientes para que no haya tantos indignados con las fiestas en Olivos mientras a miles de personas no les permitían despedir a sus muertos por el virus.  

Que el dolor, la indignación, la pérdida de trabajo y la incertidumbre por el destino del país tienen un precio vil. Que nada es más importante que la “platita”. 

Se trata de una pieza discursiva lamentable. La apoteosis del clientelismo político argentino en una versión brutal.

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