EDITORIAL

Que sea un quiebre y no una excepción

miércoles, 22 de septiembre de 2021 · 01:08

Fue el mejor comienzo de la primavera catamarqueña en un sentido, quizás el más importante. La multitudinaria y tradicional convocatoria de los estudiantes en la villa de El Rodeo no se vio opacada este año por los hechos que jalonaron su historia, desde las grescas hasta la abundancia de alcohol y otros episodios más graves que se habían constituido en un clásico de las juntadas juveniles. 

De hecho, sucedió todo lo contrario. El comportamiento de los chicos fue un verdadero ejemplo. La mayoría observó los cuidados sanitarios de rigor por la pandemia de COVID-19, tanto al ingresar como al abandonar la villa, y no se vieron aquellas escenas lamentables de ebrios en las calles, con las consecuentes internaciones de emergencia en el mini hospital por desintoxicación. 
Se puede afirmar que esta vez el festejo fue sano y responsable. Es seguro que también colaboró en ello el enorme despliegue de policías para controlar que la semana del estudiante no sea una semana para el olvido, sino una celebración digna de destacar.

El director del centro de salud rodeíno, Luis Castro, lo expresó en términos tan crudos como acertados, surgidos, se entiende, de las duras experiencias que vivió en los últimos años en esta fecha. “Esto es positivo porque ya no vemos botellas en las calles, chicos tirados en la vereda, grupos de chicos tomando en cualquier lado. La verdad que esto es una satisfacción en términos personales y sanitarios. Estoy hace 10 años aquí y ver esto para mí es reconfortante, porque es el resultado de una serie de acciones y estrategias adoptadas para que esto no pasara”, manifestó.

“No tuvimos ingresos de chicos en situación de riesgo relacionada con el alcohol. El paisaje cambió”, destacó Castro. En cuanto a lo estrictamente sanitario, se informó que el 80 por ciento de los jóvenes llegó a El Rodeo con un test negativo de COVID-19, pese a que no era obligatorio hacerlo. Se estima que el fin de semana pasado ingresaron más de 4.000 personas a la villa. 

Para el médico, este nuevo “paisaje” gracias a la tarea de padres, personal de Salud, de Policía y de la toma de conciencia de los jóvenes. “Así como antes criticamos el accionar de los chicos y el comportamiento, podemos decir que ahora entendieron la situación y tomaron conciencia”. “Ha sido tal la responsabilidad de los chicos que muchos antes de volver de El Rodeo se testeaban para volver con el certificado negativo. Y muchos sin tener síntomas, lo que es muy importante”, resaltó.

Ahora bien, estaba claro desde el principio que la principal preocupación de las autoridades sanitarias era que el festejo de los estudiantes no se transformara en un rebrote de contagios del virus, sobre todo por el hecho de que hubiera mayor descuido en las reuniones, aun a pesar de que la mayoría de ellos ya tienen al menos una dosis de la vacuna. Fue por eso que se instalaron nodos de testeos en el lugar. 

En adelante, la cuestión será mantener este tipo de comportamiento responsable y medido cuando la pandemia haya sido definitivamente superada. Es decir, que el festejo sano se convierta en una costumbre en los próximos años y que no sea una mera excepción dada por el contexto particular que vive el país y el mundo.

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