Lo bueno, lo malo y lo feo

La época lluviosa del año con “tormentas” y el fenómeno de la “Alta Boliviana”

Lic. Uriel Flores Observatorio Clima. Facultad de Humanidades (UNCA)
martes, 27 de julio de 2021 · 00:58

La variabilidad de la precipitación puede tener grandes impactos en la sociedad, entre los que se pueden mencionar no solo los impactos económicos en sectores que dependen de ella, sino también en la vulnerabilidad de aquellos sectores que se encuentran en márgenes de ríos o que padecen las inundaciones.
En verano, un sistema meteorológico, que incide no solo en el tiempo atmosférico en el norte en Argentina, sino en gran parte de América del Sur, recibe el nombre de “Alta Boliviana”.
Esta circulación anticiclónica de altura (celda de alta presión en la tropósfera superior, en la tropósfera inferior aparece una baja presión denominada “Baja del Chaco”. Ferrero, 2013) que influencia fuertemente el régimen de precipitación del norte del país, y más específicamente en nuestra provincia. 
Cuando el centro de “alta presión de Bolivia” se encuentra más al sur, la circulación del este transporta humedad favoreciendo la formación de tempestades. Si esta circulación se encuentra posicionada más al norte el viento de sudoeste con menos humedad llega a la región, por lo que no habrá combustible necesario para la formación de temporales de precipitaciones durante horas del mediodía y la tarde. “El transporte meridional de vapor desde el Amazonas hacia el sudeste de Sudamérica, en el lado este de la Cordillera de los Andes, mediante un cinturón estrecho de vientos es conocido como Jet de Niveles Bajos “(Campetella, 2002). Esta situación origina este tipo de episodios con acumulados de milímetros con lluvias intensas.
A pesar de contar con zonas áridas en el entorno de este sistema, casi de las más desérticas del planeta (Arica, Puna, Atacama, etc., parte de la Diagonal Árida Sudamericana) las intensas tormentas que pueden formarse producto de la “Alta de Bolivia” asociada o no, a la variabilidad y/o el cambio climático, durante la época de verano, llevan una carga alta de humedad hacia el desierto, provocando fuertes lluvias, actividad eléctrica, rayos e incluso granizo. Como consecuencia de esto, puede ocurrir el aumento brusco del caudal de agua en distintos cauces de corrientes hidrográficas, en quebradas/valles, laderas montañosas y altiplanicies, causando inundaciones e incluso pudiendo ocurrir grandes crecidas tanto en zonas pobladas o no, movimientos de suelo, piedras y barro.

¿Se puede asociar este fenómeno, con los grandes casos conocidos de tormentas peligrosas y temporales de lluvias ocurridos en Catamarca, en los últimos 10 años en verano?

Para responder este gran interrogante hay que seguir realizando investigaciones por más tiempo y más profundas para asociarlo directamente a forzantes de escala mayor, porque juega un papel importantísimo también en nuestro territorio el factor relieve, con la presencia de encadenamientos serranos y su disposición transversal, obstaculizando en algunos casos y siendo barreras a la humedad y lluvias y/o generando episodios de tormentas muy puntuales, peligrosas y sorpresivas. Pero en un porcentaje importante se va acercando para responderlo. 

En el Caso de El Rodeo en 2014, la circulación atmosférica asociada a alta presión en su origen y posterior vaguada en altura respondió a este fenómeno detectado por diferentes imágenes satelitales de la forma en que se dio el recorrido del sistema frontal desde el NO, que originó desde la tarde del 23 de enero hasta la noche los episodios de fuerte inestabilidad explicada con datos de importante onda de radiación saliente (OLR) por intenso calentamiento diurno.

Casualmente con la tormenta extraordinaria del 1 de marzo de este año, también se da que responde a la misma circulación, donde el viento del este en 850 mb contribuyó, trayendo humedad desde el Océano Atlántico y la rama sur de la “Alta de Bolivia” sobre el NOA provocó esos días de tormentas y lluvia abundante. Por eso se observa en el fuerte Jet (Corriente de Chorro) en 200 mb sobre Catamarca-Tucumán.

Con una marcada concentración de la precipitación en los meses de verano seguido de una estación seca en invierno. “El régimen de precipitación de verano está dominado por el sistema de circulación denominado monzón sudamericano, inducido por las diferencias de temperatura entre el continente y los océanos, lo cual modula la circulación atmosférica sobre la región tropical y subtropical de Sudamérica” (Vera et al., 2006; Ferrero y Villalba, 2019).
Ante esto se debe desde los distintos organismos, tanto en el orden provincial como municipal, llevar a cabo distintas acciones que canalicen condiciones de disminuir el riesgo y la vulnerabilidad social ante hechos y episodios de grandes inundaciones, como vienen ocurriendo en los últimos años, en un contexto de variabilidad alta, calentamiento global y cambio climático.

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