EDITORIAL

Hay buenas noticias, pero también pandemia para rato

lunes, 26 de julio de 2021 · 01:03

Los que fantaseaban, hacia fines del año pasado, con la posibilidad de que las vacunas acabaran con la pandemia en el corto plazo, comprenderán, siete u ocho  meses después, que el Covid-19 continuará condicionando la vida de la humanidad por un tiempo bastante prolongado. No es que las vacunas no resulten eficaces –los datos de las pruebas preliminares fueron corroborados a gran escala con los operativos de inoculación ya en marcha desde hace meses-, sino que el proceso lleva su tiempo y está condicionado por factores que tienen que ver con la demora en la producción de dosis y la desigualdad en su distribución entre los distintos países.

Argentina ha padecido durante meses los incumplimientos de los contratos ya suscritos para la adquisición de las vacunas Sputnik y AstraZeneca, pero no ha sido por cierto el único país en esta situación. Las vacunas de origen norteamericano tampoco han llegado masivamente a los países de la región. Brasil y Colombia, por ejemplo, que nunca pusieron reparos a las firmas de los contratos con los laboratorios estadounidenses, tienen grandes problemas para acceder a dosis en cantidades masivas, y de hecho van más atrasados que Argentina en el operativo de vacunación. Chile, que sí pudo avanzar enormemente en el porcentaje de personas vacunadas, se vio obligado a recurrir a la única vacuna que siempre estuvo disponible en grandes cantidades, la china Sinovac, que es la que tiene la más baja eficacia de todas las aprobadas. De urgencia, y ante los incumplimientos de Pfizer, el país trasandino acaba de aprobar la rusa Sputnik.

Nuestro país cuenta ya con un stock muy importante de vacunas, las que sumadas a las que seguirán llegando, garantizarían, si no hay alguna sorpresa inesperada, que dentro de algunas semanas toda la población mayor de 18 años que haya decidido vacunarse tenga al menos una de las dosis, e incluso también los adolescentes con enfermedades previas. A este ritmo, promediando la primavera, tendría a casi toda la población con la vacunación completa.

Sin embargo, mientras la vacunación no sea masiva en todas las naciones del mundo, la pandemia seguirá vigente y con alto riesgo de que continúen apareciendo, en los países donde el porcentaje de población inoculada sea bajo, mutaciones de la cepa original del virus o variantes más agresivas que no sean tan eficazmente combatidas por las vacunas existentes. Los países centrales, que acapararon en el primer semestre de este año la inmensa mayoría de las dosis, recién ahora están liberando las que les sobran para abastecer a los países con menor grado de desarrollo.

La buena noticia es que la nueva normalidad está más cerca, pero la mala es que, hasta que los operativos de vacunación sean generalizados en todos los países del mundo, tendremos pandemia para rato.n

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