EDITORIAL

Señales políticas que deben interpretarse

jueves, 22 de julio de 2021 · 01:05

Las elecciones legislativas, a diferencia de las que dirimen los cargos ejecutivos, suelen tener como características centrales un incremento de las chances electorales de las fuerzas minoritarias y una mayor apatía por parte del electorado, sobre todo de la porción que no está politizada o que no encuentra candidatos que representen sus intereses.

En los comicios en los que se eligen presidente de la Nación, gobernadores e intendentes, la participación suele ser bastante más alta porque, lógicamente, para los ciudadanos es más importante elegir los que ocuparán esos cargos ejecutivos, por la incidencia que sus decisiones tienen en la vida cotidiana, que los que realizarán tareas legislativas. Pero al mismo tiempo la polarización es mayor, y el grueso de los votos se concentra en los partidos mayoritarios, relegando las posibilidades de las fuerzas políticas de menor envergadura.

Este año se celebrarán elecciones de medio término, es decir, legislativas, y existen un temor, fundado, por cierto, entre la dirigencia política: que la apatía se convierta en uno de los protagonistas. Será la primera elección nacional en plena pandemia, lo que abre numerosos interrogantes respecto del porcentaje que participará del acto eleccionario, aunque se supone que para cuando se realicen, en noviembre, el nivel de contagios será mucho menor que el actual. Pero en septiembre se llevarán a cabo las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), y el bajo nivel de concurrencia a las urnas puede ser un problema.

Tanto la apatía política como un crecimiento de los votos en blanco deberán leerse como un mensaje que interpela a la dirigencia política.

La difícil situación económica, en cuya causa se superponen efectos de la propia pandemia, pero también responsabilidades del Gobierno actual y del que gestionó el país entre 2015 y 2019, puede incidir también en la opción “voto en blanco”, que en los comicios legislativos a veces ocupa el tercer lugar. Un sondeo realizado por El Ancasti en su versión digital, que no se realiza en base a muestras representativas pero de algún modo contribuye a sopesar el estado de ánimo social, colocaba hasta ayer precisamente a la opción “votoblanquista” en tercer lugar, con un muy alto porcentaje: el 17% de los lectores se inclinó por esa alternativa. 

Tanto la apatía que se traduce en una baja concurrencia a votar como un crecimiento de los votos en blanco deberán leerse como un mensaje que interpela a la dirigencia política de todos los partidos, en particular a los que tienen responsabilidades de gobierno, pero también a los de la oposición, en tanto no resultan opciones que los electores encuentren atractivas. 

Saber entender este tipo de señales es clave para mejorar la calidad democrática, lo cual significa no solo gestionar en función de las necesidades de la gente, en particular de los sectores más vulnerados en sus derechos, sino también elegir como candidatos a integrar las listas a los mejores dirigentes, y no a los acomodados por intereses sectoriales que, casi siempre, son contrarios a los generales.

 

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