CARA Y CRUZ

Polémicas ambientales

jueves, 22 de julio de 2021 · 01:05

Las explicaciones oficiales sobre el impacto ambiental de las obras que se desarrollan en los márgenes del río del Valle no han tranquilizado a quienes denunciaron el daño ecológico producido por la extracción de árboles autóctonos. 
Las dio el geólogo Gustavo Báez, que está al frente de la Unidad Ambiental de Vialidad de la Provincia. Según dijo, los trabajos que afligen a los ambientalistas están dirigidos justamente a prevenir eventuales desastres naturales por crecidas, disminuyendo “la vulnerabilidad de los terrenos ribereños”.


"Siempre hay probabilidad de crecidas, que pueden ser seguidas o cada tantos años y superan el cauce normal del río. Esta obra es necesaria y se viene planificando hace mucho tiempo. Hoy la estamos desarrollando y contempla la mejora de la sección hidráulica del río, de tal forma que las crecidas sean contenidas por el cauce. Además, se propone la construcción de una avenida costanera que va a recorrer el río en todo su tránsito desde el puente de la Ruta n°1 hasta el puente de la Avenida Circunvalación", dijo Báez.
"A pesar de ser un río regulado por el dique de Las Pirquitas, tuvo crecidas importantes con 600 metros cúbicos que han puesto en compromiso los terrenos ribereños. En este contexto, también se avanzó con una relocalización de viviendas ubicadas a los costados. Se profundizó el cauce, mientras tanto se construye un terraplén que recorre el río por el margen izquierdo. Esto también contribuirá a sostener crecidas mayores que puedan venir", añadió.

El funcionario subrayó que el proyecto contempla la reposición de la flora erradicada. 
"Vamos a trabajar con vegetación nativa. Tenemos la posibilidad de trabajar con nuestro vivero en la implantación de algarrobo, y hay otros ejemplares de plantas que, de acuerdo a los equipos de ingenieros agrónomos, podemos contemplar. Como es una zona con alguna conservación de humedad de los suelos, las plantas van a recurarse rápidamente", señaló. 

Llama la atención que la burocracia estatal no considere la sensibilidad que hay en torno a la cuestión ambiental.

Los objetores insisten. “Se pierde un elemento distintivo del paisaje del Río del Valle: sombra y estabilidad de las márgenes del río, por las raíces que sostiene el suelo. Hay que resaltar la importancia de los bosques protectores, así sean pocos árboles o pequeños bosquecillos", dice el biólogo y docente universitario Roberto Salinas.
La controversia repercutió en la política y se encadena a la de los efluentes cloacales descargados por camiones atmosféricos de la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú en el mismo río, que desembocó en una denuncia penal y sobre la que la administración del intendente Guillermo Ferreyra no se ha pronunciado.


Llama la atención que la burocracia estatal no considere la sensibilidad que existe en torno a la cuestión ambiental cuando poner en marcha proyectos de la envergadura de éste, que se inscribe en el proyecto de la Costanera del Río del Valle. 
Esta desaprensión genera desgastantes ruidos políticos y sociales que podrían evitarse sencillamente con informes de impacto ambiental consistentes y gestiones tendientes a construir consenso en las comunidades involucradas. Los precedentes no lejanos marcan la conveniencia de asumir estas prevenciones. Cuando se hicieron las reformas de la Plaza 25 de Mayo y La Alameda, por ejemplo, hubo también críticas por la extracción de árboles, acalladas en cuanto se advirtieron las mejoras.
Más grave, y salvando las distancias porque hubo enjuagues administrativos y violaciones a las leyes palmarias, fue el caso del tendido eléctrico en la Cuesta del Portezuelo, paralizado por orden judicial tras una denuncia por los perjuicios que provocaba en el emblemático paisaje. n

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