CARA Y CRUZ

Una decisión política

La Comisión Evaluadora volvió sobre sus pasos y resolvió que la terna que había...
miércoles, 9 de junio de 2021 · 01:10

La Comisión Evaluadora volvió sobre sus pasos y resolvió que la terna que había conformado en un principio para cubrir solo uno de los cargos vacantes en la Cámara de Apelaciones Penal sirva para los dos. 
La resolución originaria había dejado librada al arbitrio del Gobernador la designación de uno de los dos camaristas, al declarar desierto el concurso para uno de los puestos. Al margen de los argumentos jurídicos esgrimidos para justificarla, la disposición desnaturalizaba el sentido de la creación de la Comisión Evaluadora y reincidía en una maniobra frecuente en el derogado Consejo de la Magistratura, que era precisamente declarar desiertos los concursos para poder designar jueces, fiscales y secretarios a dedo. 

En este caso, se había convocado a un concurso para cubrir las vacantes abiertas tras las polémicas renuncias de Raúl Da Prá y Juan Pablo Morales, pero iba a elevarse al criterio del Gobernador la terna para una sola de ellas. La resolución fue objetada por la defensora oficial Mariana Vera, que había obtenido el mayor puntaje en la contienda, y finalmente se revirtió y el Gobernador tendrá que elegir para proponer al Senado entre la propia Vera y los fiscales Ezequiel Walther y Jonathan Felsztyina.
Es importante desde el punto de vista institucional, porque la Comisión Evaluadora nació arropada en fuertes críticas disparadas por la oposición y varios abogados que la impugnaron ante la Corte de Justicia. La consideraban un artilugio pergeñado por el Gobierno para formatear un Poder Judicial adicto.
El concurso para la Cámara de Apelaciones, abierto luego de que Da Prá y Morales renunciaron para evitar un jury por supuestas coimas, fue el debut.

Lo que detonó la controversia fue la desertificación de un concurso inexistente, puesto que la convocatoria se había hecho para cubrir los dos cargos, que tienen características idénticas, no uno solo. Gonzalo Salerno, presidente de la Comisión y decano de la Facultad de la Derecho de la UNCA, votó en disidencia, pero se impuso el criterio de la mayoría: 3 a 1.
En la última movida, cambió su voto la presidenta de la Asociación de Magistrados, Marcia Lozada. Como en caso de empate el voto del Presidente –Salerno- se computa doble, la primera resolución quedó anulada. 
Punto para Vera y Salerno. Lozada reculó por las reacciones adversas que había generado su adhesión de la estrategia de “desertificación” entre los miembros de la Asociación de Magistrados que pretende seguir presidiendo. Se abrió una grieta judicial y hubo numerosas renuncias a la institución después de eso.


No obstante, valen sus explicaciones para el cambio de posición. 
“Una de las modificaciones al anterior proceso de selección (Consejo de la Magistratura), fue justamente el sistema de Orden de Mérito, que en este caso en particular no debería servir en contra de aquellos postulados tenidos en cuenta al forjar este nuevo modelo moderno, ágil y flexible, que puede incluso reformarse para introducir las modificaciones que la experiencia venga indicando como razonables. Pero que generen el fortalecimiento de la confianza institucional, a través de estos procesos de selección de personas idóneas, independientes, comprometidas y honestas”, señaló.

La decisión de la Comisión Evaluadora fue sensata, política en el más profundo de los sentidos, porque reflejó el rechazo a lo que se visualizó como una maniobra facciosa. Mantener la disposición original hubiera contaminado de sospechas el flamante procedimiento de selección de miembros del Poder Judicial. n

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