EDITORIAL

Recomendaciones heterodoxas

miércoles, 16 de junio de 2021 · 01:09

En épocas de coronavirus, la ortodoxia deja su lugar a la heterodoxia. Es decir, lo que es de práctica habitual, tradicional, cede espacio a nuevas modos de encarar las estrategias que buscan soluciones a los problemas de la coyuntura.

De políticas normalmente ortodoxas, el Fondo Monetario Internacional viene proponiendo sin embargo medidas heterodoxas, que no son comunes en sus recomendaciones. La más novedosa fue su iniciativa para que los países legislen sobre un impuesto a las grandes fortunas para hacer frente a los cuantiosos gastos que origina la lucha contra el Covid-19. La última propuesta del organismo es establecer un impuesto a las viviendas vacías. En un informe publicado el lunes hizo la siguiente recomendación: “Los gobiernos podrían invertir en más viviendas sociales y ajustar los incentivos financieros, por ejemplo, gravando las viviendas desocupadas”.

Si bien el consejo está dirigido a los gobiernos de Europa, aplica también a los países latinoamericanos, donde escasean las viviendas y el precio de los alquileres ha subido muy por encima de los salarios.

El FMI señala que ya se aplica en países como Francia, Irlanda, Israel o Reino Unido, y algunas ciudades norteamericanas, sin que se observen efectos negativos para el mercado. 

En Argentina también hay antecedentes sobre todo en el nivel municipal, con tasas que gravan tanto las viviendas desocupadas como al suelo ocioso, pero puede también legislarse a nivel provincial en el marco de una legislación más abarcativa, como la Ley de Acceso Justo al Hábitat, que rige en la provincia de Buenos Aires. 

La paradoja de déficit habitacional en ciudades donde abundan las viviendas deshabitadas es también muy visible en Catamarca, sobre todo en el casco céntrico o barrios cercanos. Es un problema que no se reduce solo a las viviendas, pues involucra también a las tierras improductivas o los baldíos. En estos casos el componente especulativo es mucho más alto.

En la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires se debatió el año pasado, pero finalmente no se aprobó, un proyecto para cobrar un impuesto a las viviendas ociosas en esa jurisdicción. Planteaba la imposición de un gravamen del 20 por ciento de la base imponible, y un incremento progresivo del 5 por ciento por cada año adicional en el que la vivienda permanezca sin ocuparse. La iniciativa buscaba un doble propósito: reducir el número de casas y departamentos vacíos, por un lado, y recaudar fondos con el nuevo tributo para financiar la construcción de viviendas de tipo social.

La propuesta no es original del Fondo Monetario, pero que sea ese organismo el que la impulse le da más entidad. En Argentina cobra fuerza el debate en algunos gobiernos locales, pero para que el impuesto goce de equidad es preciso diferenciar las viviendas o terrenos ociosos por especulación inmobiliaria de aquellos que lo están por otras causas, como litigios judiciales, por ejemplo, en los que no está presente el componente especulativo señalado. 

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