EDITORIAL

La más cruel de todas las violencias

sábado, 12 de junio de 2021 · 01:04

Un brutal caso conocido en los últimos días en España popularizó la expresión “violencia vicaria”, que es sin duda la más cruel de todos los tipos de violencia machista. La violencia vicaria refiere al daño que se les causa a los hijos como forma de maltrato hacia una mujer. Cuando esa violencia lleva al extremo del asesinato de los hijos, en Argentina se lo conoce como femicidio vinculado.

El caso que conmueve a todo el mundo ocurrió en Tenerife. Dos hermanitas de 1 y 6 años fueron secuestradas y desaparecidas por su padre el 27 de abril. Las había pasado a recoger y no las llevó de regreso con su madre a la hora convenida. Desde entonces el hombre le envió mensajes amenazantes a su exesposa, asegurándoles que no iba a volver a ver jamás a las niñas ni a él.

El jueves se halló el cadáver de Olivia, la niña de seis años, en las profundidades del mar, envuelta en una bolsa. Otra bolsa similar fue encontrada, pero vacía. Se teme que la otra niña también haya sido asesinada por su padre.

La expresión “violencia vicaria” le pertenece a una psicóloga española, Sonia Vaccaro, que incluye como posibles víctimas directas no solo a los hijos de la mujer a la que se quiere dañar psicológica y emocionalmente, sino también a “otros colectivos vulnerables sujetos a la tutela o guarda y custodia de la mujer víctima de violencia de género, como pueden ser las personas mayores, las personas con discapacidad o en situación de dependencia”.

En Argentina se habla, como ya se señaló más arriba, de femicidio vinculado, que fue un aporte teórico realizado por una asociación civil, La Casa del Encuentro, para nombrar un hecho en el que un agresor pretende hacer sufrir o castigar a la mujer mediante el asesinato de sus afectos o eliminar a quien se interponga o intente evitar el femicidio (personas, con o sin vínculo, que quedan atrapadas en la línea de fuego). Como señala María Laura Novo, abogada voluntaria del Área de Incidencia en Políticas Públicas de La Casa del Encuentro, “reconocer las cosas por su nombre es fundamental. Erradicamos la idea de “crimen pasional” y costó muchos años llamarlo femicidio. También había que darle un nombre a esas personas que son víctimas colaterales”. 

En nuestro país hubo el año pasado 36 femicidios vinculados. Es decir, aproximadamente uno cada 10 días. La recurrencia de estos hechos obliga a que la sociedad esté muy atenta a ciertos comportamientos de hombres que, aunque tengan una vinculación afectiva, asumen advertencias amenazantes contra mujeres respecto de posibles daños a personas vulnerables de su entorno, sobre todo si son niños. 

Esas conductas amenazantes no deben ser tomadas a la ligera o caracterizadas rápidamente como exageraciones o recursos que se utilizan en peleas de parejas: deben ser denunciadas para evitar un escalamiento de la violencia que, como se observa en tantos casos, puede terminar de la peor manera.

Otras Noticias