carta al director

La política debe devolver a la sociedad propuestas éticas

martes, 4 de mayo de 2021 · 01:00

Señor Director:
Finalmente el Juzgado Federal con competencia electoral rechazó las acciones de violencia política dirigida hacia nosotras, las siete mujeres militantes y referentes de la UCR, surgida a partir de haber expresado el criterio político de que no debían aceptarse candidaturas en el seno partidario de personas ligadas a procesos penales por causas de abuso sexual.

En aquel momento, basamos nuestra recomendación en función de nuestra militancia por los Derechos Humanos de las mujeres, nutrida extensamente también por la acción militante de organizaciones feministas del país, de la región y del mundo entero que encuentra su antecedente más fuerte en el movimiento “Ni Una Menos”, surgido hace 6 años en respuesta a la vulneración de nuestros derechos en diferentes ámbitos de la institucionalidad en los cuales, lamentablemente, los partidos políticos no fueron una excepción a las responsabilidades compartidas a la hora de permitir encaramar en espacios de poder a personas que habían perpetrado actos de violencia en contra de mujeres y/o niñas, niños y adolescentes.   

Los resortes antidemocráticos que aún perviven en nuestro partido se activaron rápidamente. Fue así que en un acto sumarísimo y plagado de irregularidades y arbitrariedades, el 17 de febrero se nos hizo pasible de una sanción totalmente injusta que claramente portaba un símbolo disciplinador por disentir y cuestionar, actitud esperable y necesaria en el espíritu político que lleva implícito el planteo de mejorar la calidad de representación institucional, otro reclamo de la sociedad civil que goza de larga data. La medida antirrepublicana e inconstitucional ejercida hacia nosotras trajo consigo el vilipendio y la segregación política, larvada desde el momento en que hicimos conocer nuestro criterio y antes de que el Tribunal de Conductas diera su veredicto interponiendo una sanción de 5 meses para el ejercicio de nuestros cargos con carácter de “inapelable”, forzosamente discrecional y fuera de toda lógica en cualquier proceso sancionatorio que prevé la instancia de revisión de sentencias previsto incluso en los más altos niveles de la escala judicial. Es así como el terceto conformado por Jorge Moukazel, Ricardo Paredes y Pablo Jalile inscribieron a nuestra UCR entre los anales de las peores prácticas persecutorias perpetradas en el ámbito partidario, pero que la Justicia puso fin mediante resolución que obra en el expediente 392/2021.

Por todo el itinerario que dichas actuaciones nos obligaron a transitar, vivimos tres duros meses de angustia promovida por la vulneración de nuestros derechos sin que ello obstara que continuáramos trabajando por nuestra querida UCR, ejerciendo nuestros cargos partidarios con la convicción y el compromiso que fue característica en cada una de nosotras. 

A pesar del arduo camino recorrido, anhelamos que nunca más en la institucionalidad partidaria vuelvan a repetirse manifestaciones de violencia política, especialmente aquella que por motivos de género nos coloca a las mujeres y disidencias en situación de vulnerabilidad, comprometiendo nuestras trayectorias y nuestra honorabilidad. Aún creemos que la política debe ser el ámbito donde el bien común sea el estandarte por excelencia en la búsqueda de sociedades más justas e igualitarias. Las mujeres políticas no debemos resignar nuestro pensamiento y acción críticos por tratarse de una herramienta que promueve el debate y los cambios sociales, tan necesarios y reclamados, debiendo ser los partidos políticos la primera escala de la institucionalidad de la sociedad civil que tome las inquietudes colectivas y las devuelva a la sociedad en propuestas políticas no solo de carácter programático sino también y fundamentalmente ético. 

Agradecemos profundamente a todos los correligionarixs que durante los meses aciagos nos acompañaron y expresaron su apoyo público o privado hacia la causa que defendimos sin claudicar. En este agradecimiento incluimos especialmente al colectivo de Mujeres Radicales de todo el país, que a través de documentos públicos se expresaron para visibilizar la situación de real e injusta discriminación. Fue esa red de mujeres políticas que nos contuvo y ofreció las fuerzas necesarias para atravesar este camino.

Agradecemos también a la Juventud Radical de Catamarca que de modo contundente ofreció su respaldo a los principios que enarbolábamos, demostrando estatura y madurez política y en cuyo vigor avizoramos dinámicas renovadas de debate y posicionamiento político en la URC local. 

Queremos agradecer al arco de instituciones locales -tanto públicas como de la sociedad civil- que también expresaron su respaldo al principio de que la probidad moral debe ser la primera condición exigida a quienes pretenden acceder a espacios de representación política. Y por último agradecemos a los y las dirigentes políticos de diversas expresiones partidarias que acompañaron nuestro compromiso haciendo suya la consigna de contribuir cada une desde su lugar para optimizar las dinámicas y lógicas que actualmente impregnan la vida de los partidos políticos locales. 
Gracias a todxs. Nos acompaña la certeza de que el antecedente que dolorosamente debimos encarnar servirá de fuente donde abrevar en la necesidad de visibilizar la violencia política e instar a mejores prácticas y metodologías en el seno partidario. Estamos seguras de que con mejores partidos políticos aportaremos entre todos a una mejor institucionalidad democrática, donde los principios republicanos y el respeto a los derechos humanos constituyan el alfa y omega de la acción política.  

Gabriela Nieva Larcher
DNI 21.936.326

Claudia Vera
DNI 13.177.345

Natalia Herrera
DNI 28.782.416

Vilma Canseco
DNI 20.808.796

Jessica Nieto Zelarayán
DNI 22.235.555

Gabriela Lobo Vergara
DNI 36.118.920

María Luisa Moreno
DNI 18.187.904
 

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