EDITORIAL

Diagnóstico sencillo, solución compleja

martes, 4 de mayo de 2021 · 01:03

Si bien la inflación del primer año de gobierno de Alberto Fernández fue menor a la de los dos últimos años del gobierno de Mauricio Macri, continúa en un nivel muy alto, y amenazando este año con escalar aún más. En los últimos meses los precios que se incrementaron en una mayor proporción fueron los de los alimentos, lo que impacta de manera directa en la canasta básica y consecuentemente en el aumento de la pobreza.
Son muchas y variadas las causas de esta inflación de los productos vinculados a la alimentación en la Argentina, algunas de ellos exógenas y por ello más complejas de manejar desde la política interna, y otras sí vinculadas a factores internos, sobre los que pueden implementarse medidas gubernamentales que frenen los aumentos o al menos los moderen un poco en los próximos meses.

La suba de los precios internacionales de las materia primas agropecuarias (commodities), impulsada fundamentalmente por la emisión monetaria de la Reserva Federal estadounidense que provocó que el dólar se devaluara frente a otras monedas, y la creciente demanda china de ese tipo de productos, se inscribe en la primera categoría. Como el gigante asiático ha sido la Nación que más rápido salió de la crisis generada por la pandemia, es muy probable que la demanda siga hacia arriba, del mismo modo que los precios.

El incremento en el precio de los commodities es una buena noticia para los exportadores de materias primas agropecuarias, y el Estado también puede recaudar más impuestos, entre ellos las retenciones a las exportaciones, pero la tendencia presiona hacia el aumento de los precios internos, lo que perjudica a los sectores más vulnerables. 
Otra causa que impulsa al alza de los precios de los alimentos es la estructura oligopólica de segmentos de su cadena de producción y comercialización. Es decir, son pocas las empresas que manejan el mercado y de ese modo reducen la competencia y tienen una gran incidencia en la fijación de los precios, a veces de un modo arbitrario.  Por ejemplo, una sola empres láctea concentra el 70% del mercado, y solo seis grandes cadenas acaparan el 80% de las ventas de todo el sector supermercadistas del país. 

Otros factores que inciden en la inflación de alimentos son los problemas de transporte, pues el traslado a través de camiones es caro e ineficiente respecto del transporte ferroviario o fluvial, el alto precio de la energía y, como es un clásico en la Argentina, la cotización del dólar, que también es un elemento de presión para encarecer productos.
El diagnóstico general del problema no es tan difícil de elaborar; lo complejo es encontrar medidas que tiendan a solucionarlo. La imposición de precios máximos no parece ser el camino, pero sí en cambio una batería de medidas que actúen sobre los factores internos, evitando las distorsiones mencionadas, y un llamado a un acuerdo multisectorial para determinar estructura de costos que puedan mantenerse en el tiempo y otorgar previsibilidad a todos los actores y más estabilidad a los precios de la canasta básica.n

Otras Noticias