EDITORIAL

Hasta que llegue el alivio

lunes, 17 de mayo de 2021 · 01:03

La gravedad de la situación sanitaria que padece Catamarca en función del aumento constante de contagios de COVID-19, lo que ha provocado también un incremento del promedio de personas fallecidas, parece no ser registrada por una parte de la población, que continúa con comportamientos que van en contra de las medidas preventivas dispuestas y del más elemental sentido común.

En menos de tres días las fuerzas de seguridad debieron confeccionar 138 actas de infracción y desarticular cinco fiestas clandestinas. Cualquier ciudadano puede apreciar que las conductas inapropiadas son mucho más numerosas que las que registran las estadísticas de los procedimientos. Al fin y al cabo la policía no puede andar metiéndose en la casa de cada familia para corroborar si hay o no una concentración excesiva de personas.

Antes, como ahora, los infractores son, en su inmensa mayoría, jóvenes o adultos de hasta 60 años. Pero mientras en el primer año de la pandemia las victimas principales del virus eran personas mayores, en la actualidad el promedio de edad, tanto de los contagiados como de los fallecidos, ha bajado considerablemente. Las personas de mayor edad, en una alta proporción vacunadas con una o dos dosis, tienen por esa razón una protección de la que no gozan los jóvenes o adultos hasta 60 años. Pese a la constatación diaria de cómo muchas personas jóvenes enferman y mueren, las fiestas clandestinas, las reuniones sociales masivas continúan.

Las demandas de los sectores que no ven con buenos ojos las restricciones preventivas porque tienen un impacto negativo en la economía son perfectamente entendibles. El Estado, atendiendo la razonabilidad de estos reclamos, despliega una batería de medidas de asistencia, tanto a los sectores más vulnerables como a los pequeños empresarios. No son suficientes, se sabe, pero sí paliativas en un momento de tensión extrema.

Pero no todo es angustia y preocupación. La buena noticia es que en aquellos países donde las vacunas han sido aplicadas a una porción importante de la población la situación ha mejorado rápidamente: menos contagios y muchas menos muertes. La semana que se inicia, si se cumplen los anuncios oficiales, empezarán a arribar vacunas a un ritmo mucho mayor: se esperan dosis demoradas de AstraZeneca, más del mecanismo Covax y los lotes de la Sputnik según los ritmos de las últimas semanas. Según los cálculos oficiales, llegarán a la Argentina por los menos cinco millones antes de fin de mes. Si a estas expectativas se añade la casi certeza de que a partir del mes que viene comenzará en el país la producción de la vacuna de origen ruso, es probable que hacia mediados o fines de julio la mitad de los argentinos haya recibido por lo menos una dosis. Con ese porcentaje de personas vacunadas, las perspectivas de un segundo semestre mucho más aliviado son bastante ciertas.

Hasta tanto ese alivio llegue, cada ciudadano tiene la responsabilidad de cuidarse a sí mismo y cuidar a los demás. No es una demanda antojadiza. Es, como bien lo registran las estadísticas diarias, una cuestión de vida o muerte.n

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