sábado 6 de julio de 2024
EDITORIAL

Con el diario del lunes

Por Redacción El Ancasti

Es mucho más fácil analizar los resultados con “el diario del lunes”, como se dice popularmente, es decir, cuando los hechos objetos de análisis ya ocurrieron, que predecir cómo ocurrirán. Pero, de todos modos, las conclusiones a las que se arriban, si no sirven para modificar los hechos ya acontecidos, tienen utilidad al menos para evitar repetir errores cometidos.

Desde esta perspectiva lógica cobra valor el estudio realizado por un equipo de expertos independientes convocados por la Organización Mundial de la Salud para desentrañar los orígenes del COVID-19 y evaluar cómo reaccionó el mundo -sus organizaciones supranacionales, los gobiernos nacionales- frente a la amenaza instalada cuando asomaba el año 2020. 

Los investigadores concluyeron que la pandemia de coronavirus, que a esta altura ya provocó casi tres millones y medio de muertos y la devastación de la economía global, “podría haberse evitado”. El informe, que además promueve reformas urgentes de los sistemas de alerta y prevención sanitaria, alude específicamente “a una gran cantidad de fracasos, lagunas y retrasos en la preparación y la respuesta” a la emergencia planteada por la aparición del nuevo virus.

“Es evidente que la combinación de malas decisiones estratégicas, de una falta de voluntad para abordar las desigualdades y de un sistema mal coordinado, creó un cóctel tóxico que ha permitido a la pandemia convertirse en una crisis humana catastrófica”, opinaron los expertos.

Los gobiernos tienen la misión de proporcionar las vacunas y organizar los operativos, y los ciudadanos de adoptar conductas preventivas responsables

Un dato clave es el lapso excesivo que va desde la notificación de los primeros casos, en diciembre de 2019, y dos fechas claves: el 30 de enero de 2020, cuando la OMS declaró la emergencia de salud pública de alcance internacional, y el 11 de marzo, cuando el organismo declaró la pandemia. A esta altura los muertos se contaban a miles y los enfermos a decenas de miles.

En algún momento, quizás cuando pase la emergencia de esta segunda ola, habrá que darse el trabajo de analizar los aciertos y los yerros de las medidas adoptadas a nivel nacional y provincial para contener los efectos de la pandemia. 

Pero la estimación sería incompleta si no hay una evaluación que trascienda a los gobiernos y las instituciones, esto es, que abarque también los comportamientos ciudadanos. Porque si algo caracteriza a los tiempos pandémicos es que las medidas sugeridas por los expertos u ordenadas por los gobiernos no tendrán los efectos buscados si no son acompañadas por una sociedad responsable, cuidadosa de la salud general y empática con las víctimas. 

Si los gobiernos –nacional y provinciales- tienen la misión de proporcionar las vacunas y organizar los procedimientos más eficaces para que los operativos se concreten rápidamente y con fluidez, los ciudadanos tienen la obligación -en algunos casos legales pero siempre moral- de cuidarse y cuidar al prójimo, es decir, de hacer su aporte a la tarea preventiva imprescindible para que la pandemia modere sus efectos en el corto plazo, y en el mediano deje de ser una grave amenaza.n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar