editorial

Vaso medio lleno o medio vacío

jueves, 8 de abril de 2021 · 01:00

Según todo parece indicar, hoy jueves el Senado de la Nación convertirá en ley el proyecto, presentado por Sergio Massa, que exime del pago de ganancias a trabajadores y jubilados con ingresos de hasta 150 mil pesos. La iniciativa favorecerá a un millón doscientas mil personas, que verán incrementar de un modo indirecto sus ingresos. La norma se complementa con otra, promovida por el Ejecutivo nacional, consistente en reducir las alícuotas del impuesto a las Ganancias que deben pagar las empresas, lo que beneficiará a más del 90% de las pequeñas y medianas empresas.

La propuesta de que los asalariados dejen de pagar impuesto a las ganancias es de vieja data, y fue una de las promesas de campaña de Mauricio Macri en 2015. Sin embargo, sigue vigente hasta hoy. La suba del piso deja fuera de la tributación, con retroactividad al 1 de enero, a un alto porcentaje de trabajadores y jubilados. 

Hasta antes de sancionarse la ley, pagan Ganancias el 25,6% de los asalariados registrados; con la nueva ley tributarán alrededor del 10% de los trabajadores, es decir, el decil de más altos ingresos. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el ahorro de los trabajadores que dejen de pagar el tributo será, por mes, de entre $259 y $9.641, teniendo en cuenta el aguinaldo. 

Pero en economía, se sabe, todo ahorro de un sector tiene un costo en otro. El costo es fiscal, es decir, lo que perderá el Estado en sus distintos niveles en materia de recaudación de ese impuesto, será de entre 45.000 y 49.000 millones de pesos. Las más perjudicadas son las provincias, que reciben ese recurso vía coparticipación federal. 

Para las provincias, el análisis precedente sería el vaso medio vacío. El vaso medio lleno, según la óptica de analistas con una visión más optimista de estas modificaciones, es que el hecho de que millones de familias tengan ingresos adicionales fomentará un mayor consumo, por ende mayor actividad económica y recaudación de otros impuestos, en especial el IVA, que también se coparticipa. Lo mismo sucedería con la rebaja para Pymes, que tendría su costo en recaudación, pero también su beneficio en nuevas inversiones, generación de empleo y/o mantenimiento de puestos de trabajo.

Esta perspectiva es compartida por el equipo económico del gobierno nacional, que estima que la suba del piso de Ganancias no afectará, en el ejercicio anual, la meta fiscal fijada en el presupuesto nacional. 

Los gobernadores aceptan la baja de ingresos por Ganancias con esta expectativa, pero además porque desde Nación prometen dejar definitivamente de lado el Consenso Fiscal de 2017, que obligaba a las provincias a reducir impuestos provinciales, particularmente Ingresos Brutos.

Todos los análisis mencionados son correctos en la teoría. Pero como la economía es teoría pero también expectativas, habrá que esperar para juzgar si la medida, que beneficiará sin dudas a una porción de asalariados y jubilados, impacta negativa o positivamente en la recaudación impositiva y en las finanzas provinciales.

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