cara y cruz

Fricciones con Palladino

jueves, 8 de abril de 2021 · 01:02

El médico Miguel Morandini no quiso hacer demasiadas olas con su renuncia de la Dirección del Hospital de Niños, pero el respaldo unánime de su equipo enfocó el interés sobre los motivos reales detrás de sus “razones personales”. Argumento trillado, las razones de todo son siempre personales; hay que ver qué las induce. 
La solicitada que los jefes de servicio del Eva Perón se tomaron el trabajo de publicar, con la firma de todos, abre interrogantes en tal sentido. Esto es: Morandini quiso circunscribir los motivos de su dimisión al ámbito de su privacidad, pero los miembros de su, ahora, ex equipo, estimaron que convenía expresarse públicamente.

Y no dijeron que lamentan que Morandini se vaya. Por el contrario, expresaron su “total disconformidad con la renuncia de la persona que nos acompañó en un año tan duro de gestión y obteniendo recursos necesarios para afrontar la pandemia COVID”.
“Agradecemos profundamente  su acompañamiento a cada uno de los jefes de este hospital, dando respuesta a las necesidades tanto laborales como profesionales, destacando su calidad profesional y humana. Resaltamos su capacidad de gestión para la búsqueda de soluciones inmediatas ante los imprevistos y las necesidades diarias de nuestro nosocomio”, añadieron antes del remate:
“El Hospital de Niños Eva Perón, como única institución de la Provincia de Catamarca, da respuestas de mayor complejidad a los niños y adolescentes que las necesiten, y a partir de la pandemia tuvo que reorganizarse en recurso humano y edilicio. Solicitamos continuar con las gestiones iniciadas, respondiendo a nuestras necesidades tales como: modificación de estructuras edilicias, recursos humanos (médicos, enfermeros, otras profesiones), equipamiento (de mediana y alta complejidad), insumos (medicación, materiales descartables, etc)”
¿A quién va dirigida esta solicitud de continuidad en las políticas del Hospital de Niños? No puede ser otra persona que la ministra de Salud Claudia Palladino. 

Cuesta explicarse que el área de salud, más en momentos tan críticos como éste,  se resigne a perder un cuadro tan valorado por su gente como Morandini. El tono y el contenido de la solicitada marca un liderazgo profesional difícil de empardar.
Los motivos de la renuncia pasan por el deterioro de la relación entre Morandini y la ministra Palladino, que traduce en autoritarismo la imagen que de ella se ha formado la opinión pública a partir de los resultados obtenidos el año pasado en el control de la peste, resultados que comienzan a desdibujarse con la estampida de casos que, fluctuante, viene desde principios de año. 

El prepotente estilo Palladino no ha encontrado límites por motivos políticos, pocos se animan a plantarle cara. Sin embargo, “sotto voce”, las quejas cunden. No admite diferencias de opinión, impone su criterio sin contemplar alternativas. Solo tolera la obsecuencia. Morandini es la primera baja del hartazgo.
De otro modo, la solicitada unánime del Hospital de Niños no se explica. Hubiera bastado con consignar la gratitud a Morandini y desearle buena suerte en el personal destino que haya elegido acometer.
Pero se manifiesta, como se señaló antes, una “total disconformidad” y solicita que la línea por él asumida no se abandone, además de remarcar las “necesidades” que el nosocomio tiene para cumplir con eficacia su gestión.
Palladino, a todo esto, no ha dicho una palabra sobre la pérdida de un funcionario tan respetado por sus colegas y compañeros.

Otras Noticias