EDITORIAL

Desafíos peligrosos

lunes, 5 de abril de 2021 · 01:03

Hay varios antecedentes de gravedad que podrían haber servido para prevenir nuevos hechos, igualmente graves, y con características similares: la "ballena azul", el "Charly-Charly" y el “Blackout Challenge”, consistente en asfixiarse mientras alguien se filma con el celular o la cámara de una computadora. El nuevo desafío, que peligrosamente circula por TikToK, consiste en comer papel y beber grandes cantidades de alcohol en gel. 

Esta práctica adquirió vasto conocimiento público en los últimos días porque la madre de una nena chaqueña de apenas 7 años publicó en su cuenta de Facebook lo que le había sucedido a su hija: sufrió un coma alcohólico luego de tomar el desinfectante y comer papel para poder conseguir más seguidores. “Quiero contarles a todos mi experiencia y espero que todos tomemos conciencia de lo que hace Internet”, dijo la mujer. Y agregó: “¡No es joda! Estuvo al borde de irse”. Cuando los padres advirtieron lo que le pasaba a la niña, la llevaron de urgencia al Hospital Pediátrico de Resistencia, donde lograron estabilizarla.

Estos "juegos" o "desafíos" siguen cobrando víctimas, pese a la difusión que se ha hecho del peligro sobre estas prácticas y las campañas de concientización para que no se reproduzcan, que, según parece, no son suficientes todavía. En enero de este año, una niña italiana se sumó a la lista de fallecidos por la práctica del "Blackout Challenge" y en marzo un niño de 12 años de Denver, en Estados Unidos, quedó en coma luego de hacer este desafío.

Otro chico murió en Italia luego de que realizara el reto de "Jonathan Galindo", un hombre de capucha negra que envía solicitudes de amistad a niños y adolescentes, a quienes les propone peligrosos desafíos.

En su mensaje a la sociedad, la madre de la niña chaqueña mencionada al comienzo de esta columna, culpó a internet por el daño que produce. Es interesante analizar cómo, si bien fue a través de una red social, a la que se accede obviamente porque hay una conexión a internet, que se produjo el daño que sufrió su hija, también la mujer usó internet, y la red social Facebook, para concientizar sobre el problema. Es decir, que ni internet ni las redes sociales son buenas o malas en sí mismas, sino que depende el uso que se le dé. Pueden utilizarse para forzar a chicas y chicos en situación de vulnerabilidad para que realicen peligrosos desafíos, pero también para estudiar y aprender, como ha quedado corroborado a partir de la vigencia de la pandemia actualmente en curso.

Volviendo a la práctica de los desafíos peligrosos, los especialistas aconsejan que sean tema de debate en instancias educativas. Y que los padres participen de estas instancias de concientización, porque la clave no es impedir que los chicos tengan acceso a internet, sino que sea una relación "amigable", constructiva y supervisada adecuadamente por los mayores responsables.n

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