CARA Y CRUZ

Celos sindicales

lunes, 5 de abril de 2021 · 01:04

En vísperas de la reunión con los gremios en la que espera terminar de sumar a todos en el acuerdo salarial ya acordado con UPCN, ATSA y los viales, el Gobierno anunció el pase a planta permanente de más de 2.000 empleados públicos. La medida fue elogiada por los gremios que ya cerraron el aumento de 32% en tres cuotas, pero minimizada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que la minimizó y se atribuyó el mérito.

El abogado Iván Sarquís, representante legal de ATE, destacó como positivo que el Gobierno cumpla con compromisos asumidos, pero subrayó que la estabilidad laboral no es un logro de los gremios que se sentaron a "convalidar" el aumento que otorgó el Gobierno. Además, señaló que todavía el Poder Ejecutivo no publicó el decreto para conocer a quiénes beneficia la medida. 
“Los pases a planta fueron acordados el año pasado”, aclaró.

ATE se puso celosa y es comprensible: su meta principal es desplazar a UPCN de a la condición de interlocutor dilecto del Gobierno.

La reacción responde a la lógica impuesta por la representación balcanizada de los agentes estatales. Una miríada de organizaciones compiten por protagonismo y afiliados. Esa puja induce la exacerbación de discursos combativos y exigencias, pues ninguno de los participantes quiere quedar rezagado.

ATE, orientada por el dúo “Los Arévalo”, que integra su secretario general, Ricardo, y el del SOEM Capital, Walter, no accedió a plegarse al acuerdo cerrado con UPC y, concluida la conciliación obligatoria, fue el paro insistiendo con el reclamo del 50%. 
La estrategia incluyó una movilización por razones a esta altura demasiado obvias: la mera interrupción de las actividades por parte de los seguidores de ATE no produce efecto alguno en la maquinaria estatal, que sigue funcionando como si tal cosa. Es indispensable incordiarle la vida a todo el mundo con piquetes y micropiquetes porque los paros carecen de incidencia en la marcha de la burocracia pública, que tampoco se resintió demasiado con las restricciones de la pandemia.

El objetivo de este recurso para salvar las limitaciones del paro como instrumento de presión entre los estatales ajenos al universo docente es ostensible por el sencillo hecho de que las manifestaciones se hacen en la plaza central, frente a una Casa de Gobierno que ha dejado de ser tal y está en refacciones. Lógico: si van a manifestarse a la nueva Casa de Gobierno, en el Centro de Innovación y Desarrollo, los reclamantes podrían echar raíces sin que nadie se le moviera un pelo.

Montado el escenario en la plaza 25 de Mayo, los dirigentes se pasan el micrófono para proceder a las sobreactuaciones, con discursos insuflados de belicosidad, en otra interna, ya por la marquesina del más jetón. Hay pica en el dúo Los Arévalo por esto, aunque debe reconocerse que Ricardo la tiene difícil para superar al solvente Walter.

“Que sepa el Gobierno que no estamos dispuestos a seguir tolerando a los patrones de estancia que tienen en los municipios, que pretenden amordazar y comprimir a los compañeros", dijo Ricardo en la marcha de la semana pasada, y apuntó contra el intendente de Las Juntas, Jorge Herrera, por el despido de una empleada. 

"Se cree el dueño del pueblo, le vamos a enseñar que a los trabajadores se los respeta. Que sepa que con ATE y FUSSI no se juega".

Walter la tiene más clara. Llamó al combate –“Hay que insistir en la calle, abajo del sol”- pero se preocupó por resaltar que “acá no estamos para ver cuál es mejor o peor sindicato". 

No parece. Al menos, ATE se preocupa siempre por consignar que es mejor que UPCN. n

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