EDITORIAL

Falta el plan

martes, 2 de marzo de 2021 · 01:02

Datos macroeconómicos del comienzo de año trajeron alivio al Gobierno nacional, que en función de los resultados fiscales debería planificar los pasos futuros con responsabilidad y no suponer que las buenas noticias auguran un futuro necesariamente promisorio. Lo señalado parece, en una economía como la argentina, caracterizada por la inestabilidad de sus variables, bastante obvia, pero no está de más remarcar la necesidad de que cualquier programa económico, aún los expansivos en materia de gasto público, contemple criterios de responsabilidad fiscal. 

En el primer mes del año la economía argentina tuvo un superávit primario (que contabiliza los gastos corrientes y de capital, excluyendo el pago de intereses de la deuda pública) de $ 24.074 millones, luego de 14 meses consecutivos con déficit. Respecto del déficit financiero, que incluye el pago de intereses, fue apenas de $ 3030 millones, lo que equivale a menos de 0,01% del PBI. 

La reducción notable del monto a pagar en carácter de intereses se debe a la exitosa restructuración de la deuda con los acreedores privados lograda el año pasado. En enero la Argentina pagó, en ese concepto, $ 27.104 millones. El año pasado, antes de la renegociación con los bonistas, había pagado $ 87.052 millones. La disminución alcanza al 78% si se los considera por su equivalente en dólares.

La carga de los intereses disminuyó para los próximos años luego de la renegociación que encabezó el ministro Guzmán el año pasado. En Hacienda mencionaron la semana pasada el ejemplo de la reestructuración de los títulos soberanos: en los próximos dos años pagarán 0,25% anual. Sin el acuerdo, el porcentaje iría del 7 al 9%.
El gobierno aspira a que el éxito obtenido con los acreedores privados se replique con el Fondo Monetario Internacional. Pero las negociaciones vienen lentas, y la investigación del acuerdo con Argentina suscrito en 2018, que motoriza una oficina independiente del propio organismo, y a partir de ahora también la Justicia de nuestro país, probablemente produzca nuevas dilaciones.

Mientras tanto, la Argentina sigue pagando la deuda contraída durante el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo. En febrero le pagó 313 millones de dólares y pagos similares, si no sobreviene un acuerdo de reprogramación, deberán hacerse en mayo, agosto y noviembre. Si no hay un crecimiento sustentable de la economía argentina, la precaria estabilidad fiscal alcanzada corre el riesgo de derrumbarse. Y los años venideros los pagos, tanto a privados como al FMI, se irán incrementando.

La planificación estratégica en materia económica es necesaria para tener previsiones de crecimiento y de contención de las variables que suelen ser desestabilizadoras. Pero también para que el Fondo se avenga a firmar un nuevo acuerdo que reprograme los plazos. Es decir, el gobierno deberá explicitar un plan que todavía no aparece delineado con claridad. Y ése es un déficit que no se subsana con discursos.

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