cara y cruz

Tareas para el Ente

lunes, 1 de marzo de 2021 · 01:01

Con el comienzo de marzo, concluye una “temporada turística” para el olvido en Catamarca, quizás una de las peores de la historia. La principal razón fue la pandemia, por cierto, aunque en gran parte del país los gobiernos se las ingeniaron para habilitar la actividad con protocolos sanitarios más o menos estrictos. 

Y a varios de los principales destinos les fue realmente bien, o al menos más de lo que se esperaba. En el caso de Córdoba, tuvo picos de ocupación al 100 por ciento, y en la Costa atlántica hubo un promedio del 40 por ciento entre enero y febrero (las estimaciones previas rondaban el 30%). Algo similar se dio en la Patagonia y en provincias del norte, como Salta y Jujuy. Pero en Catamarca se puede hablar de un verdadero fracaso. La explicación está en que si bien el Gobierno provincial permitió el ingreso a los visitantes sin obligación de PCR negativo y solo con los permisos oficiales de las aplicaciones de Nación y Provincia en los celulares, en el interior los intendentes hicieron lo que se les vino en ganas.

“No puedo llamar ‘temporada turística’ a esto que tuvimos porque no existió. Salvo en la Capital, donde el municipio permitió la actividad, en lugares como Santa María, Andalgalá, El Rodeo, Tinogasta y Fiambalá, los intendentes cerraron todo. Se arrogaron facultades que no les corresponde en absoluto. Fue una vergüenza”, lamentó Antonieta Cattaruzza, presidenta de la Asociación de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines de Catamarca, en declaraciones a El Ancasti TV. 

La empresaria, sin embargo destacó gestos como el del intendente de Tinogasta, Sebastián Nóblega, que luego de casi diez meses de haber clausurado el ingreso a los no residentes, al promediar la temporada estival invirtió “cinco millones de pesos en un equipo para testear a los que llegaban y facilitarles así el trámite”, señaló.

Sin embargo, para Cattaruzza, lo peor fue lo que ocurrió en Fiambalá, donde la intendenta oficialista Roxana Paulón, directamente “cortó el tránsito por el internacional Paso San Francisco”. “Es una locura lo que hizo Fiambalá, ni siquiera dejaba pasar a la gente de Tinogasta; un intendente no puede cortar una vía tan importante de acceso. Fue una tremenda falta de voluntad”, lamentó la empresaria del sector.

Lo absurdo de la medida es que para ir al Paso San Francisco no es necesario ingresar a Fiambalá porque hay un desvío previo. De hecho, si lo que pretendía era que la gente no entre a la ciudad, podría haber puesto una barricada con control policial después del ingreso al Paso. 

Por lo visto, Paulón bien ganados tiene los cuestionamientos por su triste performance política y sanitaria en estas últimas semanas. Primero aseguró que “todos los ministros e intendentes” se habían vacunado contra el Covid-19, y a las pocas salieron a desmentirla una docena de intendentes opositores y oficialistas. Peor aún, fueron precisamente sus afirmaciones las que le granjearon un par de denuncias penales que tendrá que responder por los privilegios en la vacunación. Y ahora quedó en el recuerdo de los prestadores turísticos de Catamarca como la abanderada de la frustración. Clausuró porque sí, en decir sin fundamentos sanitarios sólidos, el tránsito por una ruta nacional que ni siquiera atraviesa el ejido municipal a su cargo. Incluso uno de sus últimos decretos de fase roja fue por un solo caso positivo de Covid: el suyo. 

El lunes pasado, el gobernador Raúl Jalil empezó a delinear junto con el ministro de Inversión y Desarrollo, Aldo Sarquis; la secretaria de Turismo de la Provincia, Gabriela Coll; Roberto Brunello, integrante de FEHGRA y la propia Cattaruzza el borrador para constituir un Ente de Turismo en Catamarca, algo que ya funciona en provincias como Mendoza, Tucumán y Entre Ríos. Sería un ente mixto con la participación de los sectores público y privado. 

A la luz de esta experiencia negativa del verano, un ente de esas características debería definir políticas a cumplir por las partes, incluyendo también a los municipios. Por caso, Córdoba abrió la provincia al turismo este año y le fue bien porque todos los intendentes actuaron en consonancia con la medida.

Bastante tiene por hacer el proyectado Ente catamarqueño para evitar papelones como el de Paulón y compañía.

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