Cara y Cruz

Del ridículo al escándalo

Dentro de un mes se cumplirá un año desde que Argentina ingresó en etapa pandémica...
martes, 23 de febrero de 2021 · 01:10

Dentro de un mes se cumplirá un año desde que Argentina ingresó en etapa pandémica, con largos lapsos de confinamiento estricto de la población y luego con algunas flexibilizaciones surgidas más por imperio de la economía y la salud mental de la gente que por la situación sanitaria en sí. Desde entonces, la sucesión de yerros, malas decisiones y abusos desde el poder han sido una constante en la gestión de Alberto Fernández. Y la coronación de los desvíos no podría haber sido menos desafortunada: la revelación de que hubo privilegios en el reparto de las vacunas contra el Covid-19, la única y gran esperanza que existe en el mundo para mitigar los efectos de una pandemia devastadora. Y que la selección de quienes podrían acceder, por fuera de los listados de rigor, a las escasas vacunas disponibles estuvo en manos de la máxima autoridad de Salud del país. 

Hubo varios episodios para lamentar en estos once meses de convivencia con el virus. Uno de ellos fue el de las exasperantes conferencias de prensa del trío Fernández-Axel Kicillof-Horacio Rodríguez Larreta, con comparaciones estadísticas poco rigurosas respecto a otros países, con reproches del Presidente a los ciudadanos hartos del encierro y con los groseros errores informativos –y conceptuales- del gobernador bonaerense. Por fortuna, Fernández se convenció de que esa estrategia mediática le jugaba más en contra que a favor y se mandó a guardar. 

Quedaron en escena, en cambio, las autoridades de Salud con sus informes diarios de casos y situación en el país. Las transmisiones venían más o menos bien hasta que un día de agosto se les ocurrió un protagonizar un ridículo: el invitado del día fue “Filomena”, una payasa vestida como tal, quien explicó que quería aportar su “granito de arena” y presentó una canción de su grupo (Vuelta Canela): “Una nube”, que decía “Una nube. Mucha lluvia. Crece el pasto y el árbol. Caen las hojas sobre el agua.

Hay un pulpo y un caracol”. Y cada estrofa con una mímica referida a la letra. Filomena cantaba y bailaba con las manos. Y los funcionarios Carla Vizzotti –por entonces secretaria de Acceso a la Salud- y Alejandro Costa -subsecretario de Estrategias Sanitarias- la acompañaban con los gestos. Lo increíble fue que pensaran que había niños frente al televisor esperando el reporte del Covid y que era posible ensamblar en un mismo acto muertes con payasos y juegos. No fue solamente un engendro comunicacional, sino una demostración indignante de falta de sentido común. 

Pero todo eso quedó como una ingenuidad a la par del Vacunatorio VIP montado por el exministro Ginés González García en la cartera a su cargo, donde se reservó cierto “remanente” de dosis que llegaron al país y no fueron repartidas a las provincias, para los “amigos” del Gobierno y los suyos propios, como el periodista Horacio Verbitsky, que fue quien destapó la maniobra y desató el escándalo.

Tras la salida de González García, el presidente Fernández instruyó a la nueva ministra, Vizzotti, para que dé a conocer el listado de los vacunados por fuera de las nóminas establecidas según criterio sanitario, en un intento por “encapsular” la crisis política. 
La lista incluye a 70 beneficiados por la vacunación paralela. En ella figuran el expresidente Eduardo Duhalde y su esposa, Hilda González y sus dos hijas; sindicalistas, ministros, secretarios y subsecretarios de Estado. Están el procurador del Tesoro, Carlos Zannini (66) y su esposa Patricia Alsúa (62); el embajador en Brasil, Daniel Scioli; y el periodista de C5N Gabriel Michi (53), Además de empresarios y dirigentes históricos del peronismo, como Lorenzo Pepe. 

La mayoría de ellos están por debajo de la franja de edad de 80 años, que es la que actualmente empezó a ser vacunada en todo el país. Y los que tienen esa edad o más tendrían que haber cumplido los protocolos de turnos. En un país que tuvo tantos inconvenientes, a diferencia de Chile, por ejemplo, para conseguir vacunas, debería respetarse a rajatabla el principio de igualdad. Es una condición básica y necesaria.

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