Cara y Cruz

Litio: despegue a la vista

A principios de este mes, estuvo en Catamarca el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa...
miércoles, 17 de febrero de 2021 · 01:10

A principios de este mes, estuvo en Catamarca el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa de la Nación, Ariel Schale, quien recorrió junto al gobernador Raúl Jalil el área industrial de El Pantanillo, donde se interiorizó de las inversiones realizadas y por realizar en la provincia. En la ocasión se comprometió a regresar en breve para recorrer junto a Jalil y a su par salteño, Gustavo Sáenz, el Salar del Hombre Muerto a raíz de los proyectos de explotación de litio. 
Acerca de ese próximo desembarco, Schale dijo que "Argentina tiene ambiciones muy grandes con el litio, con desafíos muy claros: evitar la agenda extractivista y desarrollar la cadena de valor". "Queremos consolidar a Argentina como la principal plataforma regional de producción de electromovilidad", anunció.
Según informó el jueves El Cronista, el ministro de Producción de la Nación, Matías Kulfas, “ya tiene listo el borrador de un proyecto de ley de electromovilidad” que el Gobierno impulsará en marzo en el Congreso para redefinir la industrialización del litio, incorporar los productores de autopartes y fomentar la investigación.
"Tenemos que salir de la discusión dicotómica entre minería sí y minería no, la discusión es cómo implementamos estrategias para tener una minería que permita garantizar la inclusión y que sea sustentable", declaró Kulfas a ese medio.
En otras palabras, la intención oficial es exigirle a las empresas que fabriquen en Argentina las baterías de litio, en una cadena que involucre a las pymes para generar más empleo y beneficiar a las comunidades de la Puna, donde se encuentran los principales yacimientos de “oro blanco”. 
El litio es la materia prima básica para la fabricación de baterías de celulares, computadoras portátiles, autos eléctricos y numerosos dispositivos de la tecnología actual. El problema es que la mayor parte de las empresas extranjeras del sector se lleva el litio en crudo a sus países y allí le agrega valor con su industrialización. De ese modo pagan regalías ínfimas en Argentina, reducen el valor de las exportaciones y generan poco empleo.

Y la más desfavorecida de las tres provincias del NOA donde se produce litio es Catamarca, ya que según informa El Cronista hay empresas de Italia, Japón y China que ya empezaron a fabricar baterías en Salta y Jujuy. Ayer, por caso, el Gobierno provincial tuvo una reunión virtual con la empresa Livent –la única en etapa de explotación por ahora- para abordar el plan de expansión de la compañía en Antofagasta de la Sierra con la construcción de una nueva planta de producción. O sea, más extracción pero cero industrialización.
La necesidad -imperiosa a esta altura tras el fin de la gran minería en Bajo La Alumbrera y la aún incierta puesta en marcha de Agua Rica- de que la Provincia haga algo más con el litio que limitarse a concesionar áreas, cobrar canon de agua y embuchar algunos fondos para obras viene siendo señalada por EL ANCASTI desde hace dos años. 
En 2019, por caso, se destacó el hecho de que Bolivia ya estaba marcando una impronta fuerte con la intervención del sector público en el negocio del litio, asociándose a empresas extranjeras que explotan el recurso en ese país. Pero también Jujuy había dado un puntapié al acordar con compañías privadas un 12% de las utilidades de la extracción de litio, y además participar como socio en una planta de fabricación de baterías de litio por intermedio de la sociedad estatal Jujuy Energía y Minería (JEMSE), lo que sería la CAMYEN catamarqueña. 
Lo curioso es que CAMYEN parece empecinada en mantenerse al margen de los progresos que logran otras provincias mineras, particularmente las productoras de litio, para lograr una mayor participación en el negocio en boga. Y de hecho la empresa fue creada precisamente con el fin de acercar más recursos a la Provincia. 
Por lo visto hasta aquí, la minera estatal cuya ideación tanto defendió el Gobierno años atrás, sigue anclada en el ensueño de la minería metalífera tradicional, a la espera quizás de que su participación en Agua Rica le alcance para pagar sueldos y viáticos. 

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