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EDITORIAL

Cambios para una producción más amigable con el planeta

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29 de noviembre de 2021 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

La contaminación con plásticos es uno de los más graves problemas ambientales. Como se sabe, la degradación natural del plástico a diferencia de otros materiales, es extremadamente lenta. Para tener una idea aproximada, una botella de plástico demora hasta 500 años en descomponerse. Las emisiones de dióxido de carbono producto del ciclo de vida del plástico y las que resultan de su incineración agravan la crisis climática del planeta. 

La contaminación de ríos, lagos y mares con plástico crece exponencialmente. Según un informe de la ONG Vida Silvestre Argentina, 13 millones de toneladas de contaminación plástica terminan en el mar cada año. Es el equivalente a que un camión de basura vuelque su carga completa de plásticos por minuto al océano. “A nivel mundial –dice el informe- se ha documentado que más de 270 especies han sufrido por el enredo en trozos de plásticos, mientras más de 240 especies han ingerido ese material. En nuestro país, se producen más de 50 mil toneladas por día de residuos, de las cuales se recuperan menos de 10 por ciento y más de 20 por ciento son envases posconsumo.

Al margen de lo que cada individuo pueda hacer, se necesitan decisiones políticas a nivel de estados nacionales para ponerle freno a este tipo de contaminación. En ese contexto, en Argentina se debate en el Congreso de la Nación el proyecto de Ley de Envases, que propone gravar hasta el 3 por ciento del precio mayorista del bien final para generar un fondo que apoye las políticas de reciclado. Los infractores  tendrán costos específicos como multas monetarias variables, la suspensión o el cese definitivo de la actividad, dependiendo de los grados de incumplimiento.

La norma es, en sí, un avance notable en las políticas contra la contaminación plástica, porque tenderá a que baje la producción de envases y a que se genere un fondo para financiar, de un modo más masivo, acciones eficaces de reciclado. 

Sin embargo, la iniciativa ha generado recamos de sectores empresariales que producen este tipo de envases. Argumentan que tendrá un impacto inflacionario y provocará pérdida de empleos. Los defensores del proyecto, sin embargo, calculan que el impacto en la inflación sería mínimo. Los costos se incrementarían solamente un  0,17% en el precio de las gaseosas, del 0,08% en aceites, y del 0,019% en latas de cervezas.  Respecto del impacto en el empleo, si se produce la desaparición de algunos puestos de trabajo, se compensaría por la generación de otros en las tareas de reciclado que se crearían.

La propuesta, además de novedosa, tendría un impacto ambiental positivo. Es de esperar que las diferencias existentes puedan salvarse incorporando algunas modificaciones en la norma que atiendan las demandas empresarias, y de ese modo pueda aprobarse y aplicarse a la brevedad, iniciando un proceso de reconversión productiva más amigable con el planeta en el que vivimos.n

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