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CARA Y CRUZ

En la cornisa de la prescripción

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22 de noviembre de 2021 - 01:02 Por Redacción El Ancasti

Mientras a nivel nacional crecía la polémica por el asesinato de Lucas González a manos de tres policías, en Catamarca se afianzaba la impunidad por el crimen de Diego Iván Pachao, muerto el 14 de marzo de 2012 tras estar detenido en la Comisaría Séptima, de dónde lo habían sacado en estado de coma.
El expediente de la causa Pachao, que lleva una década en trámite, debió desglosarse en dos cuando el juicio oral y público estaba próximo a iniciarse debido a un error absurdo. 
El tribunal de la Cámara Penal Nº 2 advirtió que uno de los hermanos Leiva, imputados por “homicidio preterintencional”, era menor de edad en el momento del hecho, por lo que ambos deben ser juzgados por la Cámara de Sentencia Penal Juvenil, creada en 2019. 
Los seis policías acusados serán juzgados en tanto por el Juzgado Correccional Nº 2, ya que la pena para los delitos que les endilgan, “vejaciones” e “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, no superan los 5 años de prisión.
La posibilidad de la prescripción cobra fuerza. Si se materializa, el sistema judicial catamarqueño habrá perpetrado una de las afrentas más vergonzosas de su historial. 
Diego fue detenido junto a su amigo Leonel González el 12 de marzo de 2012 por efectivos de la Comisaría Séptima. Ambos habían peleado horas antes con los hermanos Leiva.
A Claudia Véliz, madre de Diego, no le permitieron ver a su hijo en la Comisaría. Recién pudo hacerlo cuando lo sacaban agonizante rumbo al Hospital San Juan Bautista, donde murió. 
“Su hijo no se salva ni acá ni en la China”, le dijo uno de los médicos que lo atendió.
En un reportaje concedido el año pasado al programa “Siete y Medio”, de Multimedios Ancasti,  Véliz recriminó entre lágrimas la intemperie a la que fue arrojada por el Estado luego de que altas autoridades del Gobierno le prometieran justicia y apoyo. 
“Por más que yo salga, y reclame, y manifieste, ellos tienen la palabra, ellos son los que resuelven y hacen el verso”, dijo, desesperada.
“Ellos” son los operadores del Poder Judicial y los funcionarios y políticos que le fallaron. Si la causa naufraga en la prescripción, habría que ponerle nombre a la abstracción ¿Quién se hará cargo del sufrimiento de esta mujer y el resto de los deudos de Diego Pachao? 

Telmo Alejandro Pachao se paró durante años frente a Casa de Gobierno, cada vez más solo, reclamando respuestas. Murió en un accidente de tránsito en octubre de 2017
“Quisieron callarnos con dinero”, acusó Claudia.
Luego de la muerte de Diego se desató una revuelta que tuvo en vilo a todo el barrio Parque América en la madrugada del 15 de marzo. Grupos de adolescentes y jóvenes a bordo de motocicletas de baja cilindrada atacaron la Comisaría Séptima a pedradas y con bombas tipo molotov. El recién asumido Gobierno de Lucía Corpacci, que acababa de celebrar un año de su victoria sobre el FCS, consideró que el estallido había sido instigado por sectores ligados a la oposición y punteros a los que se les había quitado el manejo de elementos para el asistencialismo.
El expediente recién iniciaba el sinuoso derrotero que eximiría a los policías de responsabilidades por el asesinato y las cargaría sobre los hermanos Leiva. Diego, según la hipótesis oficial, murió como consecuencia de los golpes recibido en una riña ocurrida antes de su detención. Los policías de la Séptima se habrían propasado en el rigor y omitido los cuidados que el muchacho requería.
El 12 de junio de 2020, Claudia Véliz envió una carta al presidente Alberto Fernández pidiendo justicia para su hijo. 
“En la comisaría se hicieron dueños de su vida. Once policías torturaron y finalmente asesinaron a mi hijo. Es un caso de impunidad del Poder Judicial en  su totalidad”, escribió y subrayó la indiferencia y las mentiras del poder político: “Solo mentiras y burlas recibimos, y promesas incumplidas”. 
Diez años de impunidad y la prescripción en boca de tronera. Injuria tras injuria, sobre el dolor atroz. 

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