jueves 13 de enero de 2022

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EDITORIAL

La devaluada escuela técnica

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16 de noviembre de 2021 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

El retroceso que la Educación Técnica (ET) sufrió durante la década del 90 en la Argentina aun no ha podido se revertido. Se han implementado algunas medidas pero no un plan sistemático destinado a lograr que recupere el esplendor que supo caracterizarla.
La Educación Técnica es clave para un modelo de desarrollo productivo de cualquier país. Su deterioro es restricción concreta para encontrar recursos humanos que impulsen ese modelo. De hecho, los mejores momentos de la ET coincidieron con las etapas de crecimiento de la industria nacional

A la desaparición de escuelas o el desfinanciamiento para la educación técnica secundaria propia del modelo impulsado por el menemismo, debe añadirse como factor condicionante el poco estímulo que reciben en nuestro país carreras universitarias vinculadas, por ejemplo, a los distintos tipos de ingeniería. La Argentina es un país con muchos abogados o docentes e investigadores de disciplinas humanísticas, que por cierto también son necesarios, pero con pocos ingenieros.

En nuestro país hay un ingeniero cada 6.000 personas aproximadamente, bastante menos que en otros países. En China, por ejemplo, el país con tasas de crecimiento más altas del mundo desde hace dos décadas, hay un ingeniero cada 2.000 personas
El problema fue tema de debate en el Encuentro Argentino y Latinoamericano de Ingeniería, que, durante el pasado mes de octubre, reunió tres congresos en la materia: el Argentino de Ingeniería (CADI), el Latinoamericano de Ingeniería (CLADI) y el Argentino de Enseñanza de la Ingeniería (CAEDI). 

Una de las metas fijadas en estos eventos fue que la Argentina potencie las carreras de ingeniería y que se reciban, por año, 10.000 ingenieros. Los egresados de este tipo de carreras tienen una salida laboral inmediata a raíz de la escasez de profesionales, pero aunque es un incentivo importante, no alcanza porque el perfil profesional se vincula con la vocación, pero también se perfila desde el nivel secundario a través del modelo de la Educación Técnica, como por ejemplo las denominadas escuelas industriales. Pero los avances de la tecnología en los últimos tiempos han abierto nuevos e inmensos campos de acción, que constituyen desafíos que deben afrontarse necesariamente. 

Oscar Pascal, presidente del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (Confedi) y uno de los impulsores de los congresos que se llevaron a cabo en octubre, sostiene: “Queremos que los y las estudiantes se incorporen en tecnologías como industria 4.0 e Inteligencia Artificial”.
Un problema adicional es la escasez de mujeres en las carreras tecnológicas. Del total de inscriptos en carreras universitarias en la Argentina, solo el 23 por ciento elige disciplinas vinculadas a la ciencia y la tecnología, y de ese porcentaje, solo el 20 por ciento son mujeres. 
Un dato importante es que no faltan carreras de ingeniería en el país (se dictan más de 383 en universidades públicas y 98 en universidades privadas), sino incentivos y orientación profesional para muchos que tienen el perfil para esa formación, las que se generan habitualmente en el nivel secundario. De allí la importancia de las devaluadas escuelas técnicas.

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