EDITORIAL

El fanatismo avanza contra las instituciones

lunes, 18 de enero de 2021 · 01:04

Uno de los pilares básicos del sistema republicano de gobierno es la división de poderes, lo que implica el respeto irrestricto de las instituciones. Mucho más aún si se trata del Poder Judicial, que pese a todos los cuestionamientos que puedan hacérsele, representa, junto con la prensa, un contrapeso a los avasallamientos del poder político. 

El sábado último, organizaciones políticas y sociales, junto a sindicatos y agrupaciones de Derechos Humanos, se movilizaron al edificio de Talcahuano 550, donde se encuentran los despachos de los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación bajo la consigna “La Corte es el basurero de la democracia” para exigir la liberación de la líder de la organización Tupac Amaru, Milagro Sala, al cumplirse cinco años de su detención.

Y como por lo visto buscaban no dejar dudas sobre su consigna, arrojaron bolsas con basura a través de las rejas del Palacio de Tribunales, que cubrieron toda la calle de su frente.

Unas de las agrupaciones más activas fue, precisamente, el Frente Milagro Sala, que se encargó de la organización. A ella se sumaron Militancia Popular, la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), Patria Justa, Corriente Peronista 13 de abril, CTD Aníbal Verón, Frente Barrial de la CTA, Movimiento Territorial de Liberación, Movimiento Mayo, Frente Transversal y Espacio Puebla, entre otros.

Sala está condenada en dos causas y actualmente se encuentra con prisión domiciliaria. Recibió una pena de 13 años de prisión por el desvío de $60 millones originalmente destinados a la construcción de viviendas sociales. La investigación forma parte de una “megacausa” que investiga el desfalco de $700 millones entre 2011 y 2015, y que tiene imputadas a una veintena de personas más. También fue condenada a 3 años de prisión por ser la instigadora a un “huevazo” contra el actual gobernador Morales cuando era senador.

La protesta a favor de la liberación de Sala se enmarca en la movida contra la Justicia argentina que puso en marcha el kirchnerismo con el argumento de que en el país hay “presos políticos”. Lo hizo recientemente en una solicitada en la que pidió una amnistía para el ex vicepresidente Amado Boudou, condenado por hechos de corrupción. 

En respuesta a ese pronunciamiento, medio millar de dirigentes de Mendoza, entre lo que estaba el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, suscribieron un documento con el título “Cárcel para Boudou” en el que afirman que en Argentina “no hay presos políticos, sino políticos presos”. 

“No estamos acostumbrados a que se idolatre a delincuentes y no queremos que gocen de ningún privilegio: que cumplan su pena en un penal y no en una mansión”, afirmaron. Y concluyen que “la democracia está a buen resguardo mientras los corruptos que roban al pueblo en su nombre estén debidamente juzgados, condenados, inhabilitados y en un calabozo”.

La invalidación de los fallos judiciales en causas de corrupción en el poder no solo está en contra de la esencia del Estado de Derecho, sino que también conlleva el peligro de imponer la idea de que la Justicia debe estar al servicio de la política de turno. Peor aún, que debe hacer la vista gorda frente a los delitos contra el Estado, que es de todos los argentinos.n

Otras Noticias