editorial

La vacuna y los vaivenes oficiales

miércoles, 13 de enero de 2021 · 01:02

No hay dudas que nadie estaba preparado para lidiar con el coronavirus, ni en el país ni el mundo; que se trataba de un virus nuevo sobre el que debió aprenderse sobre la marcha y que aún quedan aspectos por conocer; y que el desarrollo de las vacunas se dio en tiempo récord, merced a los efectos devastadores sobre la salud y la economía global, lo que también dio lugar a medidas apresuradas. Pero tales cuestiones no justifican el enorme nivel de improvisación, los mensajes confusos y la creación de falsas expectativas en la población por parte del Gobierno argentino.

El tema de las vacunas comenzó en septiembre pasado. El presidente Alberto Fernández anunció, con bombos y platillos, un acuerdo con el laboratorio AstraZeneca para producir en Argentina la vacuna elaborada junto con la Universidad de Oxford, y por el cual el país recibirá 4 millones de dosis a partir de marzo próximo. El 7 de noviembre último se confirmó la adquisición de 22 millones de dosis y el último día de diciembre ANMAT le dio su aprobación. Por ese acuerdo, se adelantó además que cada vacuna tendría un costo de entre 3 y 4 dólares.  

Sin embargo, la primera opción de Argentina fue el laboratorio Pfizer, que debutó con los ensayos clínicos en este país. El Gobierno estaba ilusionado con la posibilidad de inmunizar a 750.000 personas en diciembre, el Presidente recibió a los directivos de la empresa norteamericana, luego ANMAT le dio el visto bueno, pero el acuerdo aún no se firmó.

Los tiempos apremiaban. En Europa había empezado a arreciar la segunda ola de Covid-19, la mayor parte de los países –incluidos algunos de Sudamérica, como Chile- ya tenían agendada el inicio de la campaña de vacunación y Argentina todavía seguía sin concretar nada a corto plazo. Fue allí que apareció Rusia y su vacuna, la Sputnik V.

“Podríamos cubrir con las dos vacunas a 10 millones de personas si todo va bien sobre finales de diciembre”, había dicho Fernández el 7 de noviembre. Y que en enero llegarían 15 millones de dosis más. Uno de los presagios equivocados. Horas después González García tuvo que aclarar que en realidad alcanzarían para 12.500.000 personas, ya que se consideran ambas dosis.

Días después, el presidente ruso Vladimir Putin, de 68 años, declaraba que aún no se había vacunado porque la Sputnik V todavía no se recomendaba para mayores de 60. Caos en el gobierno argentino. Fue necesario aclarar que esa autorización estaba pendiente y que era un hecho que saldría. Así fue. ANMAT estuvo a full esos días. 

Esta semana, la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, se fue de boca en una charla de café con un periodista porteño que terminó en nota. Dijo que el Gobierno estaba analizando si se inmunizaría a 10 millones de argentinos con la vacuna rusa o bien se aplicaría la primera dosis a 20 millones. Las expresiones de la funcionaria fueron música para los oídos de la oposición, que salió con los tapones de punta contra el Gobierno. “Esto es una joda”, bramó el diputado nacional Mario Negri, de la UCR. 

Ayer Fernández salió a respaldarla. Si bien consideró que Vizzotti cometió una “imprudencia”, la ratificó al mando del operativo vacunación. A la funcionaria no le quedó más que dejar atrás el desliz y confirmar que se vacunará a 10 millones con ambas dosis de Sputnik. 

Como sea, está claro que el Gobierno parece no medir los efectos de sus yerros o afirmaciones apresuradas en un país contrariado por las restricciones sanitarias, el rebrote de contagios y la angustia económica.

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