CARA Y CRUZ

La gangrena policial

miércoles, 23 de septiembre de 2020 · 01:06

La disparada del coronavirus y dos hechos de abuso policial complicaron la asunción de las nuevas autoridades del área de Seguridad, con el ministro Gustavo Aguirre a la cabeza. 
El brote virósico, por ahora, logró controlarse en gran medida debido al eficaz seguimiento de las cadenas de contagios y el rápido aislamiento de las personas a tiro de peste. 
En el flanco de la policía brava, los resultados están por verse. Suerte la de Hernán Martel, que dejó el área para emigrar a la Corte de Justicia justo antes de que este problema, de larga data, emergiera nuevamente. 
Fueron dos operativos por transgresiones a la cuarentena. 
En Tinogasta, un hombre y una mujer denunciaron haber sufrido graves vejámenes tras ser detenidos. 
En Valle Viejo, efectivos que participaron de un procedimiento lo filmaron y viralizaron, con el registro de expresiones homofóbicas y discriminatorias.

Entre las reacciones, además de la de comunidad LGBT+, estuvo la del titular del INADI local, Fernando Olivera. 
“Como delegado del INADI en Catamarca y como tinogasteño tengo bronca por lo que está sucediendo porque en poco más de un mes efectivos de esa misma comisaría fueron denunciados por vejámenes en perjuicio de un joven (20), a quien, según se supo, un grupo de numerarios intentó introducirle un palo en el ano”, dijo Olivera. 
El funcionario expresó su preocupación “porque desde que se inició la cuarentena se viene registrando un incremento en los hechos de violencia policial. Que las nuevas autoridades que han asumido en la Jefatura de Policía y en Seguridad se involucren, investiguen los hechos y reencaucen las áreas a su cargo porque la pandemia no habilita a que la Policía cometa todo tipo de hechos que rondan lo ilegal”, pidió.
También se activó el área de derechos Humanos de la Provincia, a cargo de Hernán Velárdez Vaca.

En ese contexto se inscriben las primeras declaraciones de Ángel Ignacio Agüero como jefe de Policía, quien anunció “una gran reforma en el área educacional” de la fuerza.
“Vamos a trabajar de manera interdisciplinaria. Tenemos que ajustar la mirada sobre la capacitación y pensar qué Policía queremos y, a través de ello, las competencias en las que vamos a trabajar", prometió.
El objetivo es "cambiar la doctrina policial que se arrastra desde hace varios años atrás y convencer porque, además de dar la educación, ellos deben estar convencidos. Tenemos bien marcado qué policía queremos, cuáles son los valores que van a guiar todos nuestros actos", aseguró.
"Es un cambio generacional en donde poco a poco vamos aprendiendo y adaptándonos, en donde se dejan de lado muchos prejuicios y la cultura machista que nos marcó desde que nacimos", concluyó.

Si se considera la historia de la Policía provincial, las manifestaciones de Agüero marcan una fractura en el discurso corporativo. Por supuesto, hay que esperar que cumpla, pero por lo pronto marcan la asunción de la gravedad del problema rara respecto de sus predecesores. No considera los incidentes de Tinogasta y Valle Viejo como hechos aislados, sino como emergentes de una cultura.
Habla de una violencia tan enquistada que erradicarla requiere una reforma estructural para “cambiar la doctrina policial que se arrastra desde hace varios años atrás” y “la cultura machista”.
No es poco para el debut. El nuevo jefe de Policía se hace cargo de una peligrosa gangrena promete enfáticamente extirparla. Habrá que verlo andar.n

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