opinión

Catamarca, una provincia dependiente

Opinión J. Eduardo Aroca CATAMARCANO. ESPECIAL PARA EL ANCASTI.
martes, 22 de septiembre de 2020 · 01:01

Desde hace miles de años, Catamarca, nuestra Catamarca, tiene prácticamente la misma conformación geográfica, salvo algunos cambios que se produjeron. Pero en líneas generales, tenemos los mismos valles, montañas, salares y más o menos los mismos ríos, etc.

Hasta mediados del siglo XIV estaba densamente poblada por los pueblos originarios, nuestros antepasados. A partir de ese entonces, se sumaron otros actores: los incas, que invadieron este territorio.
Hasta mediados del siglo XVI la vida seguía su curso. A partir de ese entonces, llegaron otros actores: los españoles, que invadieron este territorio y la vida nunca volvió a ser la misma.
Drásticos cambios se produjeron en esta “fortaleza de la falda” hasta nuestros días.
Después, vino la colonización y Catamarca empezó a mutar, transformándose en una mala copia, a veces, de las ciudades de España.

Fundaron la ciudad, en un último intento, en un valle al sudeste de la actual provincia de Catamarca en 1683. Le pusieron de nombre del fundador: Fernando. Todos los intentos desde el siglo XVI fracasaron estrepitosamente por la férrea y sostenida defensa de la tierra por parte de nuestros antepasados. Ellos fueron quienes pusieron a todo el NOA en pie de guerra durante 100 años. La historia la nombra como el Gran Alzamiento Calchaquí o Las Guerras Calchaquíes. Fue la mayor resistencia que tuvo el español en toda América, desde México a Tierra del Fuego.
Llegó el siglo XIX y entonces se produce la Revolución de Mayo: somos las Provincias Unidas del Río de la Plata, la Argentina.
Catamarca, primero, formó parte de la Gobernación del Tucumán (en medio de las luchas entre Buenos Aires y las provincias del recién formado Estado Argentino); luego, de la República del Tucumán.
En agosto de 1821, declaramos nuestra autonomía, separándonos de dicha República.

Paralelamente, crecía el encarnizamiento de la lucha entre dos concepciones ideológicas que marcaron a fuego la vida de las provincias: los unitarios (provincias que adhirieron a la Liga Unitaria comandada desde el puerto de Buenos Aires) y los federales (provincias que formaron un bloque llamado Confederación Argentina que luchaban por su libertad jurídica). La verdadera “grieta”, que aún subsiste en nuestros días.
Catamarca dio la nota, dado que -según los intereses se movían o sus convicciones- algunos gobernadores eran unitarios, otros eran federales y buscaban derrocarse mutuamente. El pueblo miraba. Hubo sangrientas batallas en nuestra provincia por estas cuestiones.

Di estas volteretas para decir que mientras todo esto ocurría, en nuestros 100.000 km2 de superficie siempre tuvimos:
- Más de 300 km de una de las cordilleras más importantes del mundo: los Andes.
- Más de 20 montañas cuyas cumbres superan los 6.000 msnm, algunas de ellas volcanes.
- El volcán activo más alto del mundo: Ojos de Salado y el cráter volcánico más grande del mundo: Galán (o Hualán).
- El salar más largo del mundo: Antofalla.
- 30.000 km2 de puna y dentro de ella, la rareza geológica única en el mundo: Campo de Piedra Pómez.
- El único lugar donde se recrean las condiciones ideales en que nació la vida en el planeta, hace muchos millones de años: Laguna Diamante en el volcán Hualán.
- Las mayores reservas de oro del país y una de las mayores reservas de litio de América.
- Los más importantes yacimientos arqueológicos del país e increíbles manifestaciones de arte rupestre.
- Importantes y fértiles valles resguardados entre cordones montañosos (al estar separados por montañas, somos el país de las cuestas).
- Valles con las condiciones ideales para lograr las mejores uvas para vinos, nuez y olivas.
- Ríos, vertientes, aguadas, diques y canales.
- ¿Valles infértiles y con poca o nada de agua? Claro que sí. En todo caso no supimos resolver ese problema.
- Tenemos en nuestro territorio minas con la piedra icónica de Argentina: la rodocrosita.
- Somos principales productores de fibra de vicuña por medio de la esquila y tenemos hadas hilanderas por tejedoras.

Y así podría enumerar por horas todo lo que tenemos en el Haber.
El problema es el Debe.
Desde aquellas históricas elucubraciones, al día de la fecha llegamos a la conclusión de que hemos involucionado.
En los últimos 300 años han pasado lugartenientes, tenientes de gobernador, gobernantes, funcionarios, mandatarios, administradores, gerentes, interventores, revolucionarios de todo pelo y laya. Los hubo geniales, muy buenos, buenos, regulares, malos, impresentables y algunos vulgares delincuentes, pillos o vivillos.
Un buen día, nos largamos a ser mineros sin tener ni la más puta idea de qué se trataba y con los piratas que debíamos lidiar.
Así nos fue.
No sabemos de estrategias, de planificar, de futuro, de proyectarnos, de mirar largo y lejos en tiempo y lugar. Los intereses personales, las mezquindades, la avaricia y la proclividad de andar por fuera de la ley nos llevaron a lo que somos hoy.

La cuestión es que luego de varias constituciones, leyes, reformas, planes, proyectos, diagnósticos, etc., hemos logrado tener una biblioteca que, si la echamos, calculo que cubriríamos un valle.
Si debo ser honesto, rescataría el Plan Estratégico Consensuado, puesto a andar de manera colectiva, pero al poco tiempo fue instalado en el 3º estante de la biblioteca.
No hemos avanzado nada; hemos perdido, matado y sepultado la cultura del trabajo.

Hoy somos una provincia dependiente. ¡Ni siquiera producimos lo que consumimos! Salvo algunas excepciones, solo sacamos de los límites de la provincia materia prima. ¿Valor agregado? Mucho gusto, ¿qué es?
Veamos las cosas indispensables e imprescindibles:

- Del total de frutas que consumimos, el 90% proviene de otras provincias. De las verduras que consumimos, el 80% se debe ir a comprar a otras provincias.
- Si hablamos de pollos y huevos, sepan que el 80% se trae de otras provincias. Si queremos comer carnes rojas, sepan que más del 60% se trae de más al sur. ¿Te gusta la carne de cerdo? Debes saber que el 70% de la que consumimos se trae de afuera.
- Vamos a algo más sencillo: una picadita. Andá sabiendo que el 90% de los fiambres y quesos que consumimos no se hacen aquí.
¿Querés que siga?

Aunque ya lo sabíamos y mirábamos por la ventana, ¿sabés lo que tuvo que ocurrir para darnos cuenta de esta triste y cruel realidad? El COVID-19. Si no dejaban entrar los camiones en los controles sanitarios, nos moríamos, literalmente, de hambre.
Veamos. Pongamos reversa: Jalil, Corpacci, Brizuela del Moral, Castillo, Castillo, Prol, Saadi, Garbe, Saadi, Saadi, Castillo, Bárcena, Carlucci, Lucena, Mott, Pernasetti, Brizuela, Carcagno, Navarro, Ahumada, Chavanne, Herrera… ¿Sigo?
Salvo algunos intentos honestos o no, pero de vuelo corto y/o sin continuidad, en este valle de lágrimas no pasó nada.
Siempre estamos empezando. Hace 300 años que estamos empezando. Pasó un centenar de ministros de Producción o como se llamen y nada. Estamos empezando.

No se llega a otro lugar por el mismo camino.
La mayoría de los catamarcanos vivimos del Estado. Estamos tranquilos, cobramos un sueldito, tenemos un precio, somos dependientes. Si alguno intenta emprender algo, mira a su alrededor y ve que toda la prole de todos los funcionarios tiene su carguito en el Estado.
Así somos inviables.
Que esta circunstancia que estamos viviendo, por primera vez, nos sirva de experiencia.

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